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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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La CTM realiza un paro nacional de una hora, protesta por determinaciones de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje

18 de Junio de 1936

Hoy, a las once de la mañana, la Confederación de Trabajadores de México, CTM, realiza un paro de una hora en todo el país que afecta principalmente a los servicios de transporte y al suministro de energía eléctrica.

Se trata de una protesta porque el 18 de mayo anterior, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje declaró inexistente la huelga que estallaría una hora después contra la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, en demanda del pago del séptimo día, decretado por el Congreso de la Unión el 17 de febrero pasado. Es la primera huelga general por solidaridad en México.

El paro tiene lugar dentro del proceso de reorganización y fortalecimiento del movimiento obrero auspiciado por el gobierno de Cárdenas, que ha alentado las huelgas para mejorar las condiciones de vida y los salarios de los trabajadores ante el incremento de la desocupación y la baja del poder adquisitivo de los obreros. Su gobierno ha asumido el papel equilibrador de los factores de la producción conforme a la Constitución de 1917.

Al llegar el general Cárdenas al poder, existían 2,781 sindicatos, 51 federaciones y 13 confederaciones, sin que hubiera una gran central obrera que los uniera. La antes poderosa CROM, casi desapareció al retirarle su apoyo el gobierno. Los últimos tres años se han registrado más de mil huelgas que afectaron a más de 200 mil trabajadores y las cifras tienden a crecer. La oposición las ha etiquetado de “huelgas locas”.

Por eso, el expresidente Calles, más partidario del libre mercado que del intervencionismo estatal, no cejó en sus críticas contra las medidas adoptadas en materia de reforma agraria y laboral. El 11 de junio de 1935, declaró: “Hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas, las organizaciones obreras están ofreciendo en numerosos casos ejemplos de ingratitud, ¿y qué se obtiene de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, el daño grave de la comunidad”. La CROM de Luís N. Morones y la CGT de Julio Ramírez, se apresuraron a apoyarlo Los organismos patronales se unieron a la crítica con diversos argumentos, incluso en Monterrey amenazaron con el paro, en protesta por las demandas obreras.

El presidente Cárdenas se dirigió al país: culpó a los elementos políticos del grupo callista de atizar el conflicto, rechazó las acusaciones al movimiento obrero y llamó a las organizaciones obreras y campesinas a solidarizarse con su gobierno. A los callistas respondió con la reorganización del gabinete y la movilización de comandantes militares, sustituyéndolos por gente adicta a las instituciones y, finalmente, el 10 de abril de 1936, expulsó a Calles, Luís León, Melchor Ortega y Morones.

Por otra parte, cuatro días después de las declaraciones de Calles, el movimiento obrero organizado estableció el Comité Nacional de Defensa Proletaria, integrado por tranviarios, artes gráficas, CGOC de México, Confederación General Unitaria, Mineros Electricistas, Cámara Nacional del Trabajo y el Sindicato Ferrocarrilero. En los meses siguientes, se preparó el Congreso Nacional de Unificación Proletaria, cuyo resultado fue la creación de la Confederación de Trabajadores de México, CTM.

Pocos días antes de la constitución de la CTM, el 1º de febrero de 1936, los obreros de la Vidriera Monterrey paralizaron sus labores reclamando el reconocimiento de su sindicato, pero, en respuesta, la Junta Patronal promovió paros en las fábricas y una manifestación de protesta, atribuyó a los comunistas el propósito de subvertir el orden y emplazó al gobierno a que definiera su posición política.

El día 8 siguiente, el presidente Cárdenas viajó a Monterrey, y el día 12 del mismo mes, expuso sus “14 puntos” en los que planteó la necesidad de que los problemas obrero-patronales se resuelvan conforme al derecho y con el gobierno, como “árbitro y regulador de la vida social”, en cooperación con los factores que intervienen en el proceso productivo; señaló que las conquistas de los trabajadores deberán estar de acuerdo con la capacidad económica de las empresas; resaltó la conveniencia de crear una central única de trabajadores para poner fin a las pugnas intergremiales, y su oposición a que las empresas intervengan en la organización de los obreros. Señaló que no se trata de agotar a la industria nacional sino de acrecentarla y que los patrones tienen derecho a crear sus propias organizaciones. Afirmó que las agitaciones sociales provienen de las necesidades no satisfechas de los proletarios y del incumplimiento de la ley, y no de la existencia de núcleos comunistas, que ni comprometen la estabilidad de las instituciones ni deben alarmar al gobierno ni a los empresarios, y que éstos deben cuidarse mucho de no convertir sus intereses en bandera política, pues ello conduciría a la lucha armada. A las amenazas patronales respondió: "Los empresarios que se sientan fatigados por la lucha social pueden entregar sus industrias a los obreros o al gobierno. Esto será patriótico; el paro, no".

Después de estas declaraciones, la Vidriera satisfizo las demandas obreras, y el día 24 de febrero se constituyó la Confederación de Trabajadores de México CTM. El paro de una hora es uno de sus primeros actos a escala nacional.

El poder político de la CTM crecerá rápidamente porque es la central que agrupa al mayor número de trabajadores que radican en las ciudades más importantes del país o cerca de ellas, y que laboran en la industria básicamente en manos extranjeras. Para el presidente Cárdenas, la CTM se constituirá en un fuerte apoyo contra el callismo, en instrumento de movilización a favor de sus políticas de reivindicación social y de combate a la influencia e intervención de los patrones extranjeros. De modo que las luchas por los intereses de los obreros llegarán a fundirse con las luchas por los intereses de la nación. De esas luchas devendrá, en última instancia, la expropiación petrolera.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.