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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Se funda el Partido Nacional Agrarista.

Junio 13 de 1920

Es fundado el Partido Nacional Agrarista, que preside el antiguo magonista y zapatista Antonio Díaz Soto y Gama. Es resultado de la convocatoria que el día primero del mes lanzaron un grupo de revolucionarios: el propio Díaz Soto y Gama, José Vasconcelos, Gildardo Magaña, Antonio I. Villarreal, Plutarco Elías Calles, Francisco J. Múgica, Eulalio Gutiérrez, Guillermo Meixueiro, Enrique Estrada y Saturnino Cedillo.

Sus metas fundamentales son: la consumación de la reforma agraria y el triunfo de los ideales proclamados por Emiliano Zapata. Es el primer partido político que presenta planteamientos sistemáticos sobre temas agrarios. Considera a los campesinos como una clase explotada que debe luchar contra su miseria inmediata, sin ninguna elaboración teórica precisa.

Díaz Soto y Gama explica: “El partido sostuvo siempre relaciones amistosas con el general Obregón, que se fueron volviendo más y más cordiales a medida que éste daba pasos cada vez más firmes en el camino de la reforma agraria. Al principio hubo algunas vacilaciones de parte del general Obregón; pero éstas cesaron cuando se convenció plenamente de que no se trataba de hambre artificial de tierras, provocada por nosotros los líderes, sino de una reivindicación surgida de lo más hondo de los anhelos populares. Así lo percibió el con su clara inteligencia, a ver que apenas se concedía una dotación de ejidos en determinada región, llovían sobre él análogas solicitudes de los más diversos pueblos de la comarca.”

Es un partido también anclado al caudillismo, que busca el mejoramiento económico y social de las masas campesinas, por lo que impulsa la reforma agraria, pero muy adecuada a los tiempos gubernamentales. Además, responde más que a las aspiraciones campesinas, a los intereses de grupos urbanos radicales, por lo que dejan de lado el problema de la formación de nuevos sistemas de propiedad.

Las demandas del PNA serán atendidas hasta cierto punto por Obregón, en buena medida gracias a la intervención de su secretario de Agricultura y Fomento, Antonio I. Villarreal, quien, además, expedirá un Reglamento Agrario en el que intenta fijar la forma de resolver el problema ejidal, además de garantizar la pequeña y la mediana propiedad. Esto, como lo afirma Díaz Soto y Gama, los liga definitivamente con el general Obregón.

Por lo anterior, también el partido será utilizado por Obregón para golpear al Partido Liberal Constitucionalista mediante la constitución de la Confederación Nacional Revolucionaria, constituida por el PNA, el Partido Cooperatista Nacional, el Partido Laborista Mexicano y el Partido Socialista del Sureste, la que sirvió para quitar el control del congreso al PLC, tal y como lo desea el caudillo.

En 1923 varios destacados miembros del PNA abandonan el partido entre acusaciones de que Díaz Soto y Gama busca obtener más curules en vez de defender a los campesinos. Entre los que salen están Gildardo Magaña, Andrés Molina Enríquez y Miguel Mendoza López.

En ese mismo año, el PNA tomará dos decisiones cruciales: combatir la rebelión delahuertista y nombrar como su candidato presidencial a Plutarco Elías Calles. Sin embargo, ya en el poder Calles prefirirá al Partido Laborista Mexicano.

Para 1925 Díaz Soto y Gama se ganará la antipatía totalmente declarada del presidente Calles al cuestionar severamente en la Cámara de Diputados la Enmienda Pani al Convenio De la Huerta-Lamont.

El PNA apoyará la intentona reeleccionista de Álvaro Obregón; caerá en desgracia con el asesinato del caudillo. Sus choques con Calles continuarán: el partido, por ejemplo, se negará a condenar la rebelión escobarista y a integrarse al Partido Nacional Revolucionario PNR. Harto Calles de la actitud de los dirigentes del PNA, utilizará al presidente del partido, Leopoldo Reynoso Díaz, para expulsar del partido a Aurelio Manrique y a Díaz Soto y Gama. Para lograr el desalojo de éstos y tomar las oficinas del partido, se usará a un grupo de trabajadores miembros del Partido Laborista. Con esto quedará concluida la historia del PNA.