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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Motín popular: el pueblo quema la casa del Cabildo y apedrea el palacio virreinal

8 de Junio de 1692

Después de prolongada sequía que provocó la pérdida de las cosechas de maíz y trigo, el pueblo se amotina por la especulación que los acaparadores hacen con los precios de estos alimentos, aprovechando la falta de granos básicos en la ciudad de México..

El descontento comenzó a crecer hasta estallar hoy en la alhóndiga donde se distribuía maíz, cuando un grupo numeroso de indígenas se dirigió al palacio virreinal en protesta contra el mal gobierno, pero el virrey se encontraba en la procesión del Santísimo Sacramento en el convento de San Francisco y al tener noticia de la protesta, se encerró ahí junto con su familia.

La masa siguió creciendo al grado que la tropa a cargo del palacio fue incapaz de contenerla y la muchedumbre, que ya alcanzaba unos diez mil descontentos, avanzó destruyendo y saqueando tiendas; al llegar al portón del palacio lanzó una lluvia de piedras y finalmente, le puso fuego con la misma leña que había robado. Fue entonces cuando Carlos de Sigüenza y Góngora, capellán del Hospital de Jesús, junto con otros voluntarios, se lanzó a rescatar documentos y libros capitulares del ayuntamiento amenazados por el fuego.

Durante la administración del virrey Gaspar de la Cerda, Conde de Gálvez, ocurre el llamado “Tumulto de Hambre”, más serio por sus consecuencias, que el de 1624.

Al llegar la noche de hoy, habían sido consumidos por las llamas el palacio virreinal con sus casas del Cabildo, las Audiencias, la cárcel, la vivienda de los virreyes y los tribunales. Los amotinados, además, quemaron la horca y los 280 cajones de madera que había en la plaza del Parián para vendimias, así como muchos puestos de petate que tenían los bodegueros alrededor de la plaza.

Al siguiente día, el ejército aprehenderá a muchos de los amotinados, los cuales serán azotados o ajusticiados en la nueva horca levantada en la plaza. El virrey ordenará que se traigan granos de las poblaciones vecinas y que los indios vivan fuera de la ciudad de México en tanto exista carestía.

El Conde de Gálvez pedirá su sustitución tres años después de este tumulto, regresará a España y morirá en el puerto de Santa María en 1697.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.