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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Puebla se rinde a los franceses

17 de Mayo de 1863

 

La decisión se comunica al general francés Ellie Fréderic Forey hoy a las cuatro de la mañana, después de sesenta y dos días de sitio.

A las cinco y media se toca parlamento y se iza una bandera blanca en cada uno de los fuertes y en cada una de las manzanas y calles que dan frente a las manzanas y calles que ocupa el enemigo. Alrededor de 12,000 hombres, desarmados en su mayor parte, sin uniformes ni equipos, porque todo han hecho pedazos y tirado en las calles de la ciudad, se dan por prisioneros. En el atrio de la Catedral y en el Palacio de Gobierno, 20 generales, 303 oficiales y más de 12,000 suboficiales, cabos y soldados mexicanos, se rinden prisioneros, entre ellos, Jesús González Ortega, Eutimio Pinzón, Porfirio Díaz, Mariano Escobedo, Epitacio Huerta, Felipe B. Berriozábal, Ignacio de la Llave y José María Patoni.

 

Durante el día son ocupados por tropas francesas los fuertes de Totimehuacán, Santa Anita, Loreto y Guadalupe, y se comienzan a destruir las trincheras para facilitar el paso de la plaza de la garita de México a la de Amozoc. Los cuerpos de artillería e ingenieros y la intendencia proceden a inventariar el material y provisiones dejadas por los mexicanos.

Ayer el general Jesús González Ortega, general en jefe, decidió rendirse “no pudiendo seguir defendiéndose la guarnición de esta plaza por la falta absoluta de víveres y por haber concluido las existencias de municiones que tenía, a extremo de no poder sostener hoy los ataques que probablemente le dará el enemigo”... A la una de la mañana de este día ordenó que “de las cuatro a las cinco de la mañana de hoy se rompa todo el armamento… para que dicho armamento no pueda, bajo ningún aspecto, utilizarlo el ejército invasor. A la misma hora el señor Comandante General de artillería dispondrá que se rompan todas las piezas con que está armada la plaza… Los caudales existentes se repartirán proporcionalmente entre la clase de tropa… y los que mandan Brigadas, disolverán todo el Ejército manifestando a los soldados que… esta medida que se toma porque así lo marcan las leyes de la guerra y de la necesidad, no los excluye de seguir prestando sus servicios al suelo en que nacieron”. Para que “sigan defendiendo el honor de la bandera mexicana… se les deja en absoluta libertad y no se les entrega en manos del enemigo”.

Sin embargo, Forey informa a su jefe que los republicanos se rinden por la desmoralización que sufren ante la inminente derrota y por el temor de ser pasados a cuchillo si resisten la invasión.

Al día siguiente, los franceses ofrecerán indulto a los generales prisioneros si firman un documento que a la letra dice: "Los que abajo firmamos, oficiales mexicanos hechos prisioneros, nos comprometemos, bajo nuestra palabra de honor, a no salir de los límites de la residencia que nos estará asignada, a no mezclarnos en nada por escrito o por actos, en los hechos de guerra o de política, por todo el tiempo que permaneceremos prisioneros de guerra y a no corresponder con nuestras familias y amigos sin el previo consentimiento de la autoridad francesa”.

Los generales mexicanos contestarán por escrito que no firman el documento, “tanto porque las leyes de su país les prohíben contraer compromiso alguno que menoscabe la dignidad del honor militar, como porque se lo prohíben sus convicciones y opiniones particulares”. Por lo anterior, Forey dispondrá que sean remitidos a Francia e inmediatamente conducidos a Veracruz.

Sólo unos cinco mil soldados prisioneros aceptarán incorporarse a las fuerzas de Leonardo Márquez, general conservador afamado por su dureza y crueldad con los vencidos. El resto de los prisioneros serán conducidos a pié al puerto de Veracruz.

El día 19, Forey hará su entrada solemne a Puebla al repique de campanas ordenado por el clero poblano; desmontará ante la puerta de la Catedral, será recibido por el Cabildo Metropolitano y conducido al coro, donde se cantará el Te-Deum y el Domine salvum. Después de la ceremonia, desfilarán las tropas delante de él en la plaza, a los gritos de ¡Viva el Emperador!

El día 20, ante la desaparición del Ejército de Oriente que se ha rendido, el presidente Juárez expresará en un mensaje a la nación: “El Gobierno nacional promoverá ahincadamente por todas partes la resistencia y el ataque a los franceses y no oirá de ellos ninguna proposición de paz que ofenda la independencia, la soberanía plena, la libertad y el honor de la República y sus gloriosos antecedentes en esta guerra”.

Al iniciar el sitio de Puebla, ya Guillermo Prieto había previsto: "Si se toma un fuerte, quedarán los otros fuertes. Después quedan las torres de las iglesias, los patios, los cementerios, los claustros, las celdas. En cada pieza se hace un castillo, en cada puerta una muralla... Y cuando todo se haya perdido tendremos todavía por patria una tumba".

Así será y los ejércitos y guerrillas juaristas harán que el enemigo francés “solo será dueño del terreno que pise”:

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.