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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Maderistas toman Ciudad Juárez. Este hecho confirma que la rebelión contra la dictadura de Porfirio Díaz se ha extendido por todo el país.

Mayo 10 de 1911

Tras dos días de combates, y exhausta ya la tropa federal, cae el último reducto de la defensa y la plaza es ocupada por una fuerza de aproximadamente 2,500 antirreeleccionistas dirigidos por Pascual Orozco, Francisco Villa, Marcelo Caraveo, José de la Luz Blanco, José Luis Salazar, José Garibaldi y Emilio Campo.

Desde el 8 de mayo se inicia un tiroteo entre las avanzadas enemigas. Madero y el general federal Navarro habían acordado un alto al fuego, pero los revolucionarios no obedecen y tirotean a un emisario federal con bandera blanca. Paulatina y espontáneamente los rebeldes se van uniendo al combate y comienzan a avanzar, obligando a los federales a responder. Ante el creciente e imparable intercambio de fuego entre ambos bandos, Madero avisa a Navarro que rompe la tregua y ordena el asalto general. Aunque la plaza ha sido bien fortificada, los insurrectos son demasiados hoy es tomada.

Días antes, el comandante norteamericano de El Paso había advertido a los sitiadores y defensores de Ciudad Juárez que si la población era atacada y las balas cruzaban la línea divisora, el ejército norteamericano intervendría para suspender el combate, pues en una escaramuza anterior algunos disparos habían cruzado la frontera con el resultado de un ciudadano norteamericano muerto y varios heridos. Ante esa amenaza, cuando la negociación entre maderistas y porfiristas sobre las condiciones en que Díaz abandonaría el poder se estanca, Madero había decide retirarse sin combatir y marchar sobre Chihuahua capital, ante el disgusto de sus jefes militares y de la tropa. Sin embargo, la retirada se suspende al llegar la noticia de que Díaz había publicado un manifiesto en el que admite la posibilidad de dejar el poder si el país se pacifica. Fue así como se acuerda la tregua con el general federal Navarro para reanudar negociaciones, que tuvo que romperse ante el empuje de los revolucionarios.

Francisco I. Madero entrará triunfalmente a la ciudad y ahí establecerá su gobierno provisional con los siguientes funcionarios: secretario de Relaciones Exteriores, Francisco Vázquez Gómez; de Comunicaciones, Manuel Bonilla; de Hacienda, Gustavo A. Madero; de Guerra, Venustiano Carranza; de Justicia, José María Pino Suárez; de Gobernación, Federico González Garza y como su secretario particular a Juan Sánchez Azcona.

La toma de Ciudad Juárez sólo confirmó el hecho de que la rebelión se había extendido por todo el país. En poco tiempo, mediante los Tratados de Ciudad Juárez, Díaz tendrá que renunciar junto con el vicepresidente Ramón Corral, y partirá a Europa el día 31 de este mismo mes, después de sostener el máximo poder en México durante 34 años.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.