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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Renuncia Carlos Jonguitud Barrios a Vanguardia y al SNTE; asume el mando Elba Esther Gordillo Morales.

Abril 23 de 1989

Después de entrevistarse con el presidente Carlos Salinas de Gortari, el líder moral del SNTE renuncia como presidente vitalicio al grupo Vanguardia Revolucionaria y al sindicato magisterial. Mañana el profesor Refugio Araujo del Ángel, electo secretario general en febrero pasado, solicitará licencia indefinida en su cargo ante el consejo extraordinario del SNTE y Elba Esther Gordillo será designada como nueva secretaria general del sindicato más numeroso de América Latina, quien al asumir el cargo declarará: “No permitiremos que el sindicato sea un botín de nadie, de nadie. No habrá reelección. Los estatutos no lo permiten”… El 22 de febrero de 1990, en Tepic, Nayarit, la profesora Gordillo, arribando por la puerta de atrás, rendirá su protesta como secretaria general definitiva en el congreso magisterial, en una tumultuosa y violenta asamblea, en donde abundaron los golpes y los empujones.

Años antes, el 22 de septiembre de 1972, con el apoyo del presidente Luís Echeverría, Jonguitud se apoderó del edificio del SNTE con un grupo armado de unas 30 personas y proclamó como secretario interino a su incondicional Eloy Benavides, desconociendo a Carlos Olmos, entonces secretario general. Así terminó el cacicazgo de Jesús Robles Martínez y Manuel Sánchez Vite, enemigos acérrimos de Echeverría. En enero de 1974, Jonguitud fue designado secretario general del SNTE. A partir de entonces había mantenido su poder sobre el sindicato magisterial mediante el grupo Vanguardia Revolucionaria, no obstante que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación CNTE, le ganó tres secciones sindicales en Oaxaca y Chiapas.

La caída de Jonguitud y el ascenso de Gordillo obedecen a diversas razones: A principios de este año de 1989, la crisis magisterial llegó a su culminación como resultado el divorcio entre la dirigencia sindical y sus bases, por el autoritarismo de los líderes del SNTE, por su represión sistemática sobre los disidentes, por la reducción de los sueldos de los maestros por la crisis económica, por la penetración de la opositora Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación CNTE en varios estados y la capital del país, así como por el ambiente general de rechazo al PRI mostrado en las cuestionadas elecciones pasadas. Además Jonguitud había sido acusado de promover la candidatura presidencial de Cárdenas en las elecciones del año pasado.

Ricardo Raphael (Los socios de Elba Esther) escribe al respecto:“Elba Esther Gordillo Morales estaba de pie -en el lugar adecuado y en el momento correcto.. Varios fueron los elementos que confabularon a su favor. El liderazgo de Jonguitud había comenzado su declive porque no pudo contener la fuerza política de la disidencia, y también porque su salud se deterioraba rápidamente. Los líderes de la CNTE, como Teodoro Palomino, eran inviables para participar en la sucesión por su radicalismo y también por las simpatías explícitas que durante las elecciones de 1988 hubieran mostrado a favor del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. La profesora, en cambio, en los últimos diecisiete años había sido un personaje leal al régimen priista; conocía las vísceras del aparato sindical como pocas personas, había tomado suficiente distancia de Jonguitud Barrios como para asegurar que éste no podría continuar por medio de ella gobernando los asuntos magisteriales y, lo más relevante de todo, había entablado una relación de confianza con el grupo salinista a través de Manuel Camacho Solís.

Frente a esta lista de argumentos, se entiende muy bien por qué nadie opuso resistencia, durante aquella reunión de gabinete presidencial celebrada en Los Pinos la tarde del sábado 22 de abril de 1989, cuando su nombre fue puesto sobre la mesa. Ni siquiera Manuel Bartlett Díaz, el secretario de Educación con quien tantos enfrentamientos tendría Gordillo posteriormente, tuvo reparos en
contra de esta decisión.

La profesora Gordillo al momento de su designación (se dice que a propuesta de Manuel Camacho) es delegada política de la Gustavo A. Madero en el Distrito Federal y presidenta de la Comisión Nacional de Vigilancia del SNTE: Nacida en Chiapas en 1944, ha trabajado en San Cristóbal de las Casas, Larráinzar y Ciudad Nezahualcóyotl; en la década de los setenta se incorporó al grupo de Jonguitud, quien la promovió como secretaria de Finanzas del SNTE; como militante del PRI fue diputada federal en 1979, (acusada del asesinato de Misael Núñez Acosta, cometido el 30 de enero de 1981 en Tulpetlac) senadora suplente en 1982, diputada federal en 1985 y delegada política en el gobierno del Distrito Federal encabezado por Manuel Camacho.

En un artículo publicado en PROCESO el 1º de mayo de 1989, Homero Campa da cuenta detallada de los hechos sucedidos este día: …”Alrededor de las 10 horas, el ama de llaves, Yolanda García, le avisó que tenía una llamada telefónica. Era Andrés Massieu, secretario particular del presidente Carlos Salinas de Gortari, quien le pidió que fuera a Los Pinos porque el Presidente quería verlo. Al mediodía, Jonguitud llegó a la residencia oficial de Los Pinos…Media hora después salió con el rostro desencajado: había renunciado al liderazgo vitalicio del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación. Escasos treinta minutos bastaron para que se derrumbara el cacicazgo que por 17 años ejerció en el magisterio del país… Fue la Dirección de Comunicación de la Presidencia la que, a las 13:30 horas, emitió el comunicado 225, en el que informó: "El presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, concedió esta mañana audiencia al profesor Carlos Jonguitud Barrios en la residencia oficial de Los Pinos. Al final de dicha audiencia, y después de comentar la resolución del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, el senador Jonguitud Barrios informó su decisión de renunciar hoy a los cargos sindicales que ocupa como presidente nacional de Vanguardia Revolucionaria y como asesor permanente del Comité Ejecutivo Nacional de Trabajadores de la Educación".

Todo comenzó, de hecho, el día anterior, sábado 22 de abril. En las oficinas de la Secretaría de Gobernación, el titular, Fernando Gutiérrez Barrios, y los secretarios de Educación y de Trabajo, Manuel Bartlett Díaz y Arsenio Farell Cubillas, respectivamente, analizaron y discutieron el problema magisterial. De esa reunión salió el acuerdo para que el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, resolviera, como jurídicamente procedente, que el CEN del SNTE convocara a un congreso extraordinario para la sección nueve (profesores de primaria y preescolar) y que este congreso se realizara antes de terminar el actual período escolar, o sea en el mes de julio.

Enterados de la decisión gubernamental, el domingo a primera hora los integrantes del CEN del SNTE se reunieron en el edificio de Venezuela 54. De inmediato se comunicaron con los secretarios de los comités seccionales, para pedirles que mantuviera la unidad en torno de Vanguardia Revolucionaria. Se les solicito que se transladaran a la ciudad de México, para "analizar la situación conjuntamente" y que los demás miembros de los comités seccionales estuvieron pendientes de cualquier información o indicación.

Pero las órdenes fueron confusas. A unos se les convocó en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social (CIESS), en San Jerónimo; a otros, en el edificio sindical, en el centro. La cita era a las 18 horas.

Una hora después de conocerse el comunicado de la presidencia, el CEN del SNTE se reunió de emergencia. Refugio Araujo del Ángel, secretario general del Sindicato, informó sobre la resolución del Tribunal de Conciliación y Arbitraje. Dijo que actuaría conforme a derecho, que se interpondrían los recursos legales necesarios para hacer respetar el procedimiento estatutario del SNTE en cuestiones de orden interno.

Después de las 15 horas, de la Secretaría de Gobernación se hicieron llamadas telefónicas a los secretarios de Gobernación de cada entidad federativa. Las órdenes fueron precisas: "arraiguen y trasladen al DF a los secretario generales de las secciones generales del SNTE". Impresionante fue el despliegue que se realizó. Los secretario de Gobernación, acompañados de varias patrullas, fueron a los domicilios de los dirigentes seccionales. Algunos habían salido ya a la ciudad de México, por instrucciones del CEN del SNTE; otros fueron localizados en restaurantes y fiestas familiares. A unos, de plano, no los encontraron: se habían escondido….

Pasadas las 17 horas, Refugio Araujo salió del sindicato. Iba acompañado de Baldemar Rodríguez, jefe de seguridad del SNTE, y exjefe de la policía de San Luís Potosí, y de su secretario particular, Alberto Rangel. Presuroso, mordiendo una manzana, abordó un Topaz azul. Otros cuatro vehículos los escoltaban. "Va al CIESS", informaron los guardias de seguridad…Pero al CIESS nunca llegó… Al salir Araujo del Ángel del SNTE, era evidente el aparatoso dispositivo de seguridad que rodeaba el edificio sindical. En la esquina de El Carmen y Venezuela estaban cuatro patrullas y un minibús lleno de granaderos. En la calle de Donceles, otras tres patrullas y otro minibús. Enfrente del edificio pasaban patrullas cada tres o cuatro minutos. Había, en total, unos 100 efectivos.

En la casa de Jonguitud, el número 242 de la calle Lava, en el Pedregal, todo parecía tranquilo hasta antes de las 18 horas…En diez minutos aparecieron cuatro patrullas, un pánel y un yip de la Secretaría de Protección y Vialidad, una patrulla de Dirección de Seguridad Nacional y el camión 17501, con una veintena de granaderos…En unos minutos cerraron la calle y rodearon la manzana. Nadie podía entrar ni salir. Los vecinos tuvieron que aguantarse…A las 21 horas llegó la noticia al CIESS: Araujo del Ángel está en la Secretaría de Gobernación…estaba en el despacho de Fernando Gutiérrez Barrios. A las 21:30 llegó un Corsar rojo placas 296-CYH. De él bajó Elba Esther Gordillo, delegada política en Gustavo A. Madero. De inmediato, se trasladó al despacho de Gutiérrez Barrios. Una hora después llegó el secretario de Organización del SNTE, Alberto Assad Ávila, y se incorporó a las pláticas… Las negociaciones en la Secretaría de Gobernación se prolongaron. A las 0:45 salió Araujo del Ángel, visiblemente molesto, avanzó a grandes trancos, seguido por Assad Ávila… Una hora después, la dirección de Comunicación Social del CEN del SNTE informó que Araujo del Ángel había solicitado y obtenido una "licencia limitada" como secretario del CEN. Presurosa, con impecable conjunto violeta de cuello blanco, Elba Esther subió a las 3:50 de la madrugada del lunes 24 al Corsar rojo y ordenó: "Al sindicato".

Reunidos en la sala de juntas, en el quinto piso del edificio sindical, los secretarios de las secciones y el pleno del CEN escucharon atentos a Araujo de Ángel. "He solicitado una licencia ilimitada por bien de las organizaciones. Creo que existe la madurez necesaria para que en estos momentos difíciles se conserve la unidad y el trabajo". Minutos después, entró Elba Esther Gordillo y se inició el XVI Consejo Nacional Extraordinario. En breve discurso, la maestra pidió unidad para trabajar. Afirmó que no se sancionaría a nadie, que se entraba en una nueva etapa de la vida sindical; les pidió institucionalidad y dijo que habría firmeza para mantener "la autonomía y la soberanía sindical".

Ante la ausencia de aplausos, en un ambiente tenso, fría, Elba Esther terminó: "se que es una situación difícil, yo comprendo su silencio". Eran las seis de la mañana del lunes 24 de abril.

Una hora después, posó ante las cámaras de Televisa, en una primera entrevista de la media docena en el curso del día. Sonriente, feliz, porque ‘he cumplido uno de mis sueños’, la nueva lideresa magisterio esquivó hablar sobre Vanguardia Revolucionaria, corriente que creó su antecesor, Jonguitud Barrios, y a la que ella misma perteneció. ‘Ya no está (Vanguardia). Retomamos el origen del sindicato de maestros y somos ahora un amplio frente, donde caben todas las corrientes’. E invitó a los mentores disidentes a dialogar, porque ‘las puertas del sindicato están abiertas’.

Sobre la acusación que la SNTE por el asesinato del dirigente disidente Misael Núñez Acosta, dijo que tenía ‘limpia las manos y la conciencia’. Rechazó todo comparación de su llegada a la dirigencia sindical con la imposición gubernamental de Sebastián Guzmán Cabrera, al frente del sindicato petrolero. ‘Le ruego que no haga comparaciones. Soy secretaria general del SNTE por voluntad del magisterio, expresada unánimemente en el XVI Consejo Nacional Extraordinario’.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, fundado el 15 de marzo de 1944, ha sido un sindicato controlado por el gobierno. Durante su existencia ha tenido dos grandes caciques: Jesús Robles Martínez de 1949 a 1974, y Carlos Jonguitud Barrios de 1974 a 1989, quienes respetaron los estatutos y fueron secretarios generales un cuatrienio, aunque a trasmano nombraron y destituyeron a los dirigentes magisteriales. Manuel Sánchez Vite, Enrique W. Sánchez, Alfonso Lozano Bernal, Alberto Larios Gaytán, Edgar Robledo Santiago, Félix Vallejo Martínez y Carlos Olmos Sánchez fueron secretarios generales del SNTE manejados por Robles Martínez. Eloy Benavides, José Luís Andrade Ibarra, Ramón Martínez Martín, Alberto Miranda Castro, Antonio Jaimes Aguilar y Refugio Araujo del Ángel, fueron también líderes del SNTE bajo el cacicazgo de Jonguitud. De ahí que al asumir la secretaría general del SNTE, la profesora Gordillo señale: “Se acabaron los tiempos de los dueños del SNTE, el cacicazgo y el autoritarismo. Por encima de todo ello debe prevalecer la voluntad de la clase trabajadora. No vengo con vocación de cacique (...) tres años más y me iré con la frente en alto”.

La profesora Elba Esther, tras incorporar a la oposición en el Frente Amplio del Magisterio con representantes de todos los partidos y que sustituyó a la Vanguardia Revolucionaria de Jonguitud, “separará” al SNTE del PRI, por lo que a partir de entonces los maestros podrán militar en cualquier partido. Fortalecida internamente, la líderesa Gordillo podrá enfrentar exitosamente los intentos del Secretario de Educación Manuel Bartlett por descentralizar la educación y fragmentar el SNTE. Tras firmar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica el 18 de mayo de 1992 con el nuevo secretario Ernesto Zedillo, maniobrará para violar los estatutos y quedarse como secretaria general más tiempo del legal.

Desde esta posición, atraerá a intelectuales y políticos progresistas para forjarse una imagen de demócrata y borrar el apoyo que le había brindado al precandidato priísta Manuel Camacho en 1993. Con Jorge G. Castañeda y Demetrio Sodi de la Tijera promoverá en junio de 1994 el llamado “Grupo San Ángel” cuyo propósito será contribuir a las elecciones limpias y pacíficas de ese mismo año; en el grupo participarán más de cincuenta personalidades de todas las corrientes: Agustín Basave Benítez, Manuel Camacho Solís, Vicente Fox Quesada, Amalia García, Ricardo García Sáenz, Enrique González Pedrero, Armando Labra, Bernardo Sepúlveda Amor, Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Cassio Luiselli, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Federico Reyes Heroles, Luis Villoro, Ofelia Medina, Ernesto Costemalle, Guadalupe Loaeza, Enrique González Torres, José Agustín Ortiz Pinchetti y Adolfo Aguilar Zínser. Además, la profesora constituirá la Organización Nacional de Observación Electoral Magisterial para la observación de estas elecciones con financiamiento público y del SNTE.

Durante el sexenio del presidente Zedillo, la profesora Gordillo continuará ejerciendo el poder real dentro del SNTE, pese a que se guardarán las formalidades y se renovarán los liderazgos sindicales. Pero en 1998 al imponer al nuevo secretario general, Tomás Vázquez Vigil, demostrará que sigue ejerciendo su liderazgo “moral”. Al aproximarse las elecciones presidenciales, la profesora Elba Esther actuará con ambigüedad: seguirá siendo priísta, pero se acercará al candidato del PAN y después presidente Vicente Fox, así como a su esposa Martha Sahagún. También organizará la Asociación Ciudadana del Magisterios, que conforme a la ley electoral se constituirá como una asociación política nacional con financiamiento público y del SNTE.

El debilitamiento del poder presidencial y la derrota del PRI en el año 2000, el gran poder económico del SNTE y su capacidad para participar ventajosamente en la política, permitirá a la profesora Gordillo ejercer un poder inusitado sobre la Secretaría de Educación Pública, que se extenderá a varias dependencias del gobierno federal, a los gobiernos de los Estados y, desde luego, al Congreso de la Unión, mediante sus parientes e incondicionales, inclusive se le atribuirá la colocación de su gente como consejeros del IFE,  entre ellos Luís Carlos Ugalde, en el año de 2003. Su fortuna personal se estimará en más de 20 millones de dólares con propiedades en Polanco, Bosque de las Lomas, Coronado, California y París, Francia.

Siendo secretaria general del PRI y líder de la diputación priísta de la Cámara de Diputados se convertirá a la ideología neoliberal y promoverá las “reforma fiscal” en contra de su propio partido para imponer el IVA a medicinas y alimentos; romperá con Roberto Madrazo, presidente del PRI, y al ser destituida como líder de la bancada priísta solicitará licencia. En 2004, organizará la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos que dividió la FTSE, y fundará el Partido Nueva Alianza, PANAL, el 30 de enero de 2005. Finalmente dejará el PRI el 14 de julio de 2006.

“Entre los mayores aportes de Elba Esther de Gordillo está la metodología para manchar la limpieza de las elecciones. Lo hizo montando una máquina para comprar, coaccionar y vender el voto. Su fórmula tenía cuatro pasos: 1) recolección de información y aplicación de encuestas para detectar intenciones del voto; 2) un acercamiento a candidatos para ofrecerles los servicios de la maestra después de mostrarles las encuestas; 3) el día de las elecciones, movilización de su maquinaria para entregar votos cooptados o comprados, entre otros servicios, y 4) el cobro de facturas que siempre incluía cargos con presupuestos para poner a su gente, con lo cual engrasaba y agrandaba el dispositivo e incrementaba el flujo de efectivo que le permitía un consumo suntuario… Con ese método Elba Esther metió en sus alforjas a alcaldes, delegados capitalinos, gobernadores y a dos presidentes de la República. Vicente Fax Quesada y Felipe Calderón Hinojosa le abrieron las puertas de la administración pública y de presupuestos engordados con la renta petrolera… Fueron años de bonanza para Elba Esther y su grupo.” (Aguayo Sergio. Digitalización o muerte. Proceso).

Usufructuando sus enormes recursos económicos y la capacidad del SNTE para actuar en cualquier parte de la República, tras el triunfo de Calderón, ampliará sus posiciones y mantendrá una fuerza electoral profesionalizada que pondrá estratégicamente al servicio de los candidatos que convengan a sus intereses en las elecciones federales y locales de distintas entidades del país.

El 8 de julio de 2007 se convertirá en la presidente vitalicia del SNTE con amplios poderes para crear un crear un consejo consultivo encargado de las funciones estatutarias antes otorgadas a su comité ejecutivo nacional. Así; por medio del apoyo del presidente Salinas primero y después de los presidentes Zedillo, Fox y Calderón se convertirá en la tercera cacique del SNTE. Desde luego, sus posiciones políticas se incrementarán como nunca antes había sucedido con los líderes más poderosos del SNTE.

Sin embargo, el extraordinario aumento del poder del SNTE y de la profesora Gordillo irá al parejo con el declive de la educación pública nacional. Desde 1988, en “La Catástrofe Silenciosa, documento auspiciado por el gobierno federal y coordinado por el Grupo Nexos y Héctor Aguilar Camín, se puso de relieve el gran poder que había adquirido el SNTE en el sector educativo nacional, se reconoció que había logrado revertir la descentralización educativa que había emprendido el presidente López Portillo, durante el periodo siguiente de Miguel de la Madrid, e incluso se llegó a afirmar: “El poder del SNTE ha llegado a plantear amenazas y presiones contra el propio presidente de la República”. Pero lo más importante en materia educativa: quedó claro que “a lo largo de la historia de la SEP (1921-1988) la relación Secretario de Educación-SNTE ha demostrado que cuando el primero actúa como ejecutivo del sector, la educación nacional avanza (estos son los casos de secretarios como Vasconcelos, Torres Bodet, Ceniceros y Fernando Solana). En cambio, cuando el secretario de Educación reduce su misión a la mera conciliación de intereses, la educación tropieza o detiene su avance”.

Concluye Ricardo Raphael: “Mientras más necesaria se ha vuelto la profesora Gordillo Morales para ganar elecciones, mejores condiciones de negociación ha obtenido para beneficiar a su gremio, sin ofrecer nada a cambio con respecto a la educación.

De ahí que la única manera de resolver esta fatalidad sea divorciar de una vez y por todas los temas electoral y educativo. Mientras en México siga utilizándose a los maestros para ganar comicios -para competir por el poder-, la educación de los niños mexicanos seguirá secuestrada. Los 24 millones de menores que componen a la actual generación de estudiantes de educación básica no se merecen el futuro que el país les está construyendo.”

Al anochecer del martes 26 de febrero de 2013, el "imperio" de Elba Esther Gordillo comenzará a desmoronarse con su aprehensión en el aeropuerto de Toluca, estado de México. Los cargos serán delincuencia organizada y uso de recursos de procedencia ilícita. Los hechos tendrán lugar al día siguiente de haberse promulgado la reforma constitucional que contiene la reforma educativa promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto y el sector privado, y en vísperas de un movimiento de resistencia pacífica en contra de la misma, anunciado por el SNTE. La opinión pública dudará si efectivamente se trata de un acto de justicia en defensa del patrimonio de los maestros dentro de una estrategia de lucha contra la corrupción, o sólo el inicio de la restauración del ya conocido autoritarismo característico de los regímenes priístas, que exige sumisión absoluta al ejecutivo federal. Sólo el tiempo lo aclarará.

Doralicia Carmona Dávila. Memoria Política de México.