Home Page Image
 

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 

Comentarios:
MePolMex@gmail.com

 
 

 


 


Al ser derrotado Santa Anna en la Batalla de San Jacinto, se decide la pérdida de Texas.

Abril 21 de 1836

Santa Anna es sorprendido, derrotado y aprehendido por los texanos al mando de Houston en San Jacinto. Así acaba la Guerra contra Texas y se pierde el territorio y la soberanía de una gran parte de México.

El día anterior, Santa Anna se encuentra en la zona pantanosa del Río San Jacinto. No tiene ubicados a los rebeldes y prefiere otorgar descanso a sus tropas, el problema es que no pone centinelas.

A las 16.30 horas, atacan por sorpresa 1900 texanos del general Houston: la caballería rodea los flancos mexicanos en tanto que la línea de batalla texana avanza con rapidez y sigilo a través de la llanura abierta. Cuando los descubren ya están a menos de 200 metros del campamento mexicano. La artillería de Houston abre fuego sobre las desprevenidas tropas mexicanas y su infantería asalta los parapetos de los mexicanos, que derrotados, huyen por las tierras pantanosas del río. La victoria de los texanos es completa y el enfrentamiento sólo dura unos 18 minutos. Los mexicanos que sobreviven se rinden. Santa Anna logra salir del sitio de la batalla, trata de de pasar desapercibido disfrazado de soldado raso, pero después es reconocido. Será rehén crucial de los texanos para negociar su independencia de México.

"Pérdidas: mexicanos 630 muertos, 206 heridos, 730 prisioneros. Texanos 9 muertos y 30 heridos", según R. G. Grant. 1001 Batallas que cambiaron el curso de la historia.

Sobre el hecho, Vicente Riva Palacio considera que “La verdadera importancia de la derrota de San Jacinto estuvo en la prisión que de Santa Anna hicieron los texanos. Sin ello el revés hubiese carecido de importancia, pues no le sufrieron todas las tropas mexicanas: bien al contrario, el grueso de ellas aún permanecía á las Órdenes de Filisola y á las de Sesma y Urrea, á buena distancia del lugar de la acción. Por desgracia, Santa Anna, que también se dio á la fuga y en ella perdió su caballo, que iba herido, fue capturado por una partida texana destacada en su busca: aunque había tenido tiempo para disfrazarse, pues no se le aprehendió hasta las once de la mañana del 22, y en efecto se disfrazo, y aunque tampoco los texanos le conocían, no logró evadírseles, y presentado á Houston él mismo se dio á conocer al jefe contrario, cuando ya habíalo aquél sospechado al notar un movimiento de sorpresa que no pudieron contener al verle con su disfraz los oficiales mexicanos prisioneros que a su frente tenia. Caído en manos de sus enemigos, don Antonio López de Santa Anna fue quien decidió la victoria por los texanos más allá de lo que ellos mismos pudieron haber esperado […].”

 

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO