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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Los canales de la televisión nacional se integran en la nueva empresa Telesistema Mexicano SA TSM, bajo la dirección de Emilio Azcárraga Vidaurreta.

Marzo 26 de 1955

 

El gobierno federal permitió la fusión porque, a su entender, no se viola el artículo 28 Constitucional que prohíbe los monopolios, ya que las concesiones para operar televisión seguirán perteneciendo a las empresas Televimex, S.A. Canal 2; Televisión de México S.A. Canal 4; y Televisión González Camarena, S.A. Canal 5. (Mejía Barquera Fernando. 50 años de televisión comercial en México 1934-1984. Cronología).

El problema que origina la fusión es que el negocio televisivo requiere de una gran inversión inicial en estudios, torres, transmisores y producción de programas, pero como su recuperación es a largo plazo, según crezca el número de televidentes y anunciantes, en lo inmediato produce pérdidas. Obviamente, los concesionarios mexicanos no estaban dispuestos a asumir las pérdidas iniciales de todo nuevo negocio, sino deseaban ya, la rentabilidad de sus capitales.

Así, por tratarse de un nuevo servicio, las televisoras carecían de la escala suficiente por separado, para romper el círculo vicioso de que no invertían en programas atractivos porque no tenían suficiente audiencia y no había audiencia porque no llegaban a todos los mercados potenciales, y al no llegar a éstos, la gente no compraba aparatos. Por lo tanto, las empresas no estaban interesadas en anunciarse para tan pocos posibles consumidores, y las utilidades no llegaban. Se espera que al unir su infraestructura, producirán mejores programas y serán capaces de ampliar su cobertura a todo el país, así como de promover la compra de receptores conforme vaya llegando su señal y comiencen a ser redituables.

En palabras de Rómulo O'Farril Silva: "La fusión de intereses dentro de Telesistema Mexicano, S.A., permite la extensión de la televisión a la provincia, pues ahora sí podemos ir cubriendo en escala creciente el territorio nacional mediante estaciones repetidoras de los canales básicos, 2 y 4, cosa que antes no podía ocurrir si tuviésemos que concurrir con dos canales en cada zona, pues el alto costo de la televisión no permitiría sostener este servicio desde un punto de vista económico y comercial". (Novedades).

Según Emilio Azcárraga Vidaurreta: "Telesistema Mexicano, S. A... ha nacido como un medio de defensa de tres empresas que estaban perdiendo muchos millones de pesos. Todos los programas se originarán desde Televicentro, que se convertirá en la gran central de televisión. Dentro de un año, la televisión será la primera industria de espectáculos del país, lo mismo que de la publicidad; tendrá mayor importancia que la cinematografía". (Emilio Azcárraga, en Boletín Radiofónico).

Durante los siguientes trece años, TSM se desarrollará como monopolio con el interés dominante de Emilio Azcárraga Viduarreta, apoyado por su hijo del mismo nombre, apodado "El Tigre".

Obviamente, el crecimiento de su cobertura será guiado por la búsqueda de ganancias.

Emilio Azcárraga Vidaurreta, nació en Tampico, Tamaulipas, el 2 de marzo de 1895. Hijo de Mariano Azcárraga y Emilia Vidaurreta, inmigrantes vascos. Vivió en varias ciudades fronterizas porque su padre era oficial de aduanas y después trabajó en los servicios de salud que el estado de Texas proporcionaba a los trabajadores mexicanos. Por eso Azcárraga Vidaurreta estudió en Estados Unidos, en San Antonio y Austin. Así adquirió su costumbre de observar el desarrollo de las empresas norteamericanas para encontrar oportunidades de transferir a México y América Latina, tecnologías, productos, inversiones y prácticas comerciales generados en ese país y que pudieran llegar a ser negocios lucrativos.

A los 17 años, durante la Revolución fue vendedor ambulante de zapatos, aunque se dice que, -aprovechando que el valor intrínseco de la moneda de oro sobrepasó su valor nominal, por lo que se prohibió su exportación-, junto con sus hermanos Rogerio y Gastón fue contrabandista de oro que compraban barato con dólares y lo vendían a su precio en EUA con grandes ganancias. En busca de oro barato llegó hasta Yucatán. Así se explica que pudiera fundar a los 22 años una agencia de autos Ford en Monterrey en 1917 y que esta agencia pudiera tener distribuidoras en varias ciudades; y que en 1923 tuviera capacidad para adquirir la franquicia de discos y fonógrafos Víctor Talking Machine, que en 1927 se fusionó con la RCA. A partir de ese año de 1923, comenzó a distribuir discos y fonógrafos en sus tiendas México Music Co. en Monterrey y en la ciudad de México, además de encargarse de buscar talentos para la RCA. (Fernández Claudia y Paxman Andrew. El Tigre. Emilio Azcárraga Milmo y su imperio Televisa).

En 1925 contrajo matrimonio con Laura Milmo Hickman, nacida en los Estados Unidos, pero residente en Monterrey, Nuevo León, lo que le abrió las puertas de la élite regiomontana. Pues Laura era nieta del banquero irlandés Patrick Milmo O'Dowd, accionista de la Casa Milmo y mayoritario del Milmo National Bank en Laredo, además de yerno del gobernador de Nuevo León, Santiago Vidaurri. (Wikipedia).

El 19 de marzo de 1930 creó la XET-AM en Monterrey, su primera estación de radio. El coronel norteamericano Sandal S. Hodges había instruido a su hermano Raúl sobre la operación de la radio.

El 18 de septiembre de 1930, siendo las ocho de la noche, inició oficialmente transmisiones desde la planta alta del cine Olimpia, la XEW-AM, "La voz de la América Latina desde México", concesionada a Azcárraga Vidaurreta. Dado el apoyo financiero de la Radio Corporation of America RCA, la nueva estación fue parte de su División National Broadcasting Company y para Azcárraga Viduarreta fue valioso complemento de su negocio de discos. Apadrinaron el acto "distinguidas personalidades" y asistieron a él, "verdaderos representantes del Gobierno, de la Banca, del Comercio y de la Industria... Esta fecha marca el inicio de una amplia participación directa de empresas norteamericanas en la industria de la radio, una tendencia hacia la concentración de las nuevas cadenas de radio... El modelo estadounidense de radiodifusión tuvo en la XEW el mejor reflejo y su influencia pudo hacerse presente en la mayor parte de las estaciones que se iban creando más importantes del país. Si bien este modelo limitaba la participación social aportó un desarrollo inusitado de la música popular y el surgimiento de actores y actrices que comenzaron a triunfar dentro del medio". (Miranda Cuauhtémoc. Crónicas Hertzianas. Historia de la radio en México).

Durante la preguerra, mucha gente simpatizó con Hitler. Según Juan Alberto Cedillo (Los Nazis en México) la XEW no sólo apoyó a los nazis en sus noticieros, sino se usaron sus instalaciones para mandar información en clave a Alemania; el apoyo cesó cuando el gobierno norteamericano amenazó con poner en su lista negra de empresas a la W y a su propietario.

En 1938 adquirió la XEQ e inició una nueva cadena, esta vez con el apoyo de la Columbia Broadcasting System CBS. Azcárraga Viduarreta promovió la música mexicana en la radio y en los discos. Dio a conocer a grandes artistas y compositores como Agustín Lara, Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Jorge del Moral, Juan Arvizu, Toña la Negra, Pedro Vargas, Alfonso Ortiz Tirado, Las Hermanas Águila, Pepe Guízar y Pedro Infante, entre muchos más. Durante algunos años, la transmisión era en vivo y con público asistente. Gran parte de esta música aun pervive en versiones modernizadas.

En ese año, Azcárraga Vidaurreta inició la compra de estaciones para formar su “Cadena Azul”. Hasta la década de los cincuenta, la radio vivió su "época de oro". Al mismo tiempo fundó los estudios cinematográficos Churubusco y una cadena de salas de exhibición de películas.

Paralelamente, fue el mayor introductor de las radionovelas, que originadas en Estados Unidos, alcanzaron grandes niveles de audiencia en Cuba, donde servían para entretener a los trabajadores de las tabacaleras. La radionovela cubana de mayor éxito en México fue "El derecho de nacer". Obviamente, también se produjeron radionovelas mexicanas de gran éxito, como "Gutierritos"; programas de terror como "El Monje Loco"; infantiles como "Cri Cri"; cómicos como "El Panzón Panseco" y "El avión de las 9:30" de Cantinflas; y de suspenso como "Carlos Lacroix". Sus radionovelas dirigidas a las amas de casa y patrocinadas por fabricantes de jabones y detergentes eran típicamente románticas de "cenicientas" y promovían los valores más conservadores de la sociedad mexicana de entonces.

A partir de 1937, fue la cadena principal por la que se transmitía "La Hora Nacional", programa del gobierno del general Cárdenas. Así como actos oficiales, como informes presidenciales y celebraciones patrias, como "El Grito".

En la Feria Mundial de Nueva York, celebrada en 1939, Azcárraga Vidaurreta tuvo contacto por primera vez con la televisión, pero ante la inminente Segunda Guerra Mundial, tuvo que posponer sus proyectos para traerla a México.

El 15 de noviembre de 1941, Azcárraga Vidaurreta fue el primer presidente de Cámara Nacional de la Industria de Radiodifusión CIR, que sustituyó a la Asociación Mexicana de Estaciones Radiodifusoras Comerciales AMERC, creada en 1937 para hacer valer los intereses de los concesionarios de la radio frente al gobierno federal.

En 1943 fue miembro del primer Consejo Directivo del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Terminada la guerra, Azcárraga Vidaurreta fundó Televisión Asociada en 1946, una organización de varios grupos privados de América Latina, cuyo propósito fue presionar a los gobiernos para que otorgaran a las empresas concesiones para la explotación comercial de la televisión aun no existente en la región. Naturalmente, procedió a solicitar una de estas concesiones a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas SCOP del gobierno de Miguel Alemán.

A pesar de que un grupo de intelectuales encabezados por Carlos Chávez, entonces director de Bellas Artes, propuso que la futura televisión mexicana fuera pública, tras un estudio encomendado a Salvador Novo y Guillermo González Camarena, el presidente Alemán optó por participar personalmente en el negocio a través de su prestanombres Rómulo O' Farril, yerno de Maximino Ávila Camacho, a quien otorgó la primera concesión en 1949 para darle ventaja dada su inexperiencia en la materia.

Azcárraga Vidaurreta recibió la concesión hasta julio de 1950, ya cuando O'Farril realizaba sus transmisiones de prueba. Además de defender sus intereses personales, se dice que la demora fue una venganza de Miguel Alemán por el apoyo que Azcárraga brindó durante las elecciones a Juan Andrew Almazán diez años antes, en contra del candidato Manuel Ávila Camacho, de quien Alemán era jefe de campaña. Sin embargo, su experiencia en la radio dio a Azcárraga Vidaurreta gran ventaja sobre sus competidores, ya que O'Farrill, del Canal 4, no tenía experiencia alguna y González Camarena, inventor de un sistema de televisión a color, del Canal 5, carecía de fuentes de financiamiento suficientes para sobrevivir como empresario independiente. (Fernández y Paxton, ya citados).

En 1950 ocupó la presidencia de la Asociación Interamericana de Radiodifusión. Repetiría en el cargo en 1964.

Durante la etapa más "álgida" de la guerra fría, la radio mexicana se convirtió en activo instrumento de propaganda anticomunista. Transmitía sistemáticamente programas norteamericanos, como "La Voz de los Estados Unidos" y "El Mundo en Marcha". En ese sentido se orientaron también sus noticieros; además, se transmitieron radionovelas notoriamente anticomunistas, como "Casa Internacional" dirigida a estudiantes.

XEW Canal 2 de Emilio Azcárraga inició transmisiones hasta 1951 desde XEW. Ya antes, había cambiado su proyecto de construir un conjunto de estudios para radio en la avenida Chapultepec de la ciudad de México, en “Televicentro”, destinado a la producción y transmisión de programas televisivos. La programación consistía en variedades, comedias, deportes y algunos teleteatros. La transmisión era en vivo y en blanco y negro.

Al unirse los tres canales existentes en Telesistema Mexicano SA TSM, Azcárraga Vidaurreta instaló estaciones transmisoras en Paso de Cortés y en el cerro de El Zamorano (Guanajuato), para hacer llegar su señal al sureste y el suroeste de México, y a la región del Bajío y los estados de Michoacán, Tamaulipas, San Luis Potosí y Querétaro.

Las telenovelas fueran el principal producto comercial de TSM, que en buena medida eran adaptaciones de las antiguas radionovelas más exitosas. "Senda Prohibida" producida por Colgate, fue uno de los primeros grandes éxitos, que señaló el camino a las que seguirían.

Las telenovelas heredaron de la radio y del cine nacional el conservadurismo sexual profundamente machista, el darwinismo social y el elitismo racial, ampliamente arraigados en la sociedad mexicana, que se expresaba en actrices de piel blanca que encarnaban heroínas pobres que encontraban galanes ricos (la riqueza era un derecho de nacimiento de los blancos). No pregonaba el desarrollo personal sino la estabilidad ("cada quien en su lugar"), no eran inspiradoras sino escapistas. Repetido de diversas maneras con personajes estereotipados y maniqueos, pero devotos cristianos y sobre todo guadalupanos, el cuento de Cenicienta no exigía la concentración del televidente y en cambio le permitía escapar de su rutina, generar esperanza y la gratificación del siempre esperado final feliz. Una especie de catarsis. Además, para alcanzar altos ratings, la trama se iba ajustando de acuerdo a las preferencias del público mediante encuestas periódicas. (Fernández y Paxton, ya citados).

El monopolio permitió a Azcárraga Vidaurreta manejar a su antojo la exclusividad de actores, cantantes, músicos, directivos, técnicos, etc. Quien trabajara para otra empresa y hasta aceptara una entrevista en otro medio, entraba a la lista negra y perdía toda oportunidad en TSM. La justificación inicial era la inversión que se había gastado en sus carreras y aparecer en otros medios constituía una deslealtad.

En sus inicios la televisión sólo vendía tiempo al aire (medias horas) y servicios de producción. Hasta los años sesenta la mayor parte de los programas eran financiados y producidos por los anunciantes o por las agencias de publicidad como era usual en los Estados Unidos; los patrocinadores los bautizaban con su nombre, como Diario Nescafé, La hora Chrysler, Teatro Bon Soir, Noticiero General Motors. A iniciativa de Azcárraga Milmo, TSM asumió la producción de toda su programación al aire, con lo cual Televicentro se convirtió en el mayor productor de programas de televisión.

En 1958, TSM compró la primera máquina de video-tape en México, que permitió la grabación y edición de programas y por lo tanto su exportación a Latinoamérica y a los Estados Unidos. Este nuevo aparato, sumado al apuntador electrónico usado desde 1951, permitió improvisar actrices y actores sin experiencia histriónica, pero de apariencia física atractiva, y convertir la producción de telenovelas en procesos casi industriales, con la consiguiente baja de calidad, pero con grandes ganancias.

En 1962, Azcárraga Vidaurreta creó Teleprogramas Acapulco, como empresa filial de TSM, bajo la dirección de Miguel Alemán Jr., para producir programas de televisión para el consumo nacional y para la exportación a los Estados Unidos y América Latina.

Según George W. Grayson (Prospects for Democracy in Mexico): “Las tecnologías de la TV pueden ser inherentemente neutrales, pero las instituciones de difusión y los mensajes que ellas transmiten son producto de decisiones culturales, económicas y políticas. Las instituciones de los medios no evolucionan independientemente de su contexto político y social”.

Azcárraga Vidaurreta tuvo, desde los días de la radio, una gran habilidad para manejar inteligentemente sus relaciones políticas y navegar según soplaran los vientos de la política al servicio del gobierno en turno. Los sucesivos presidentes de la República permitieron y aun apoyaron sus actividades en cuanto podían servir a sus intereses políticos. Por eso, en su momento, en tiempos del nacionalismo revolucionario, no sólo se enfocó en las telenovelas de cenicientas, también alentó las telenovelas históricas. Las primeras fueron producidas por Ernesto Alonso: Sor Juana Inés de la Cruz (1962) y Maximiliano y Carlota (1965). Con la incorporación de Miguel Alemán Jr. como productor, se realizaron con muchos mayores recursos La Tormenta (1967), Los Caudillos (1968), La Constitución (1970) y El Carruaje (1972). Bajo la dirección de Ernesto Alonso y Raúl Araiza, contaron con la ayuda y patrocinio del gobierno y del ejército nacional, y con la colaboración de los escritores Miguel Sabido, Eduardo Lizalde, Carlos Enrique Taboada y Antonio Monsell. Se dice que La Tormenta fue vista por más de la mitad de la población de esos años.

A pesar de que los noticieros eran producidos por diarios como Excélsior y Novedades, siempre el gobierno vislumbró a la televisión como un gran medio de propaganda y periódicamente, usaba su cadena para transmitir en vivo actos relevantes gubernamentales, como las visitas a México de jefes de estado de las grandes potencias, los informes presidenciales, los desfiles militares y las tomas de posesión. TSM servía al "establisment": "Una empresa que mediante el entretenimiento masivo sostenía los valores de la familia y de las buenas costumbres, apoyaba una relación estable entre ricos y pobres y fomentaba el consumo de productos manufacturados, era una aliada natural del gobierno... El monopolio político del PRI y el monopolio de los medios de TSM se hicieron mutuamente benéficos". (Fernández y Paxton, ya citados)

Teniendo siempre en mente, desde la fundación de la XEW, el mercado hispanoparlante, Azcárraga Vidaurreta incursionó en los Estados Unidos, primero en Texas y luego en Los Ángeles, mediante la compra de estaciones UHF por medio de prestanombres; así comenzó a construir la Spanish International Network SIN, que llegaría a ser la más grande empresa de habla hispana convertida en UNIVISION. De este modo, aumentó sus exportaciones al país del norte y dio mayor énfasis "mexicano" a los programas, a fin de hacerlos más atractivos para los migrantes.

Uno de los últimos logros de Azcárraga Vidaurreta en sus afanes por controlar la televisión hispanohablante, fue la creación de la Organización de la Televisión Iberoamericana OTI, integrada por empresas comerciales, para que actuando como monopolio, consiguiera ventajas para sus miembros en la compra de programas y derechos de eventos deportivos.

Tras haber sido tratado en varios hospitales norteamericanos, murió de un ataque al corazón el 23 de septiembre de 1972 en Houston, Texas, y al día siguiente, fue sepultado en el Panteón Español de la ciudad de México. Heredará su imperio su hijo Emilio Azcárraga Milmo.

Doralicia Carmona. Memoria Política de México.