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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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En México, la ONU declara el Día Internacional de la Mujer.

Marzo 8 de 1975

La Organización de las Naciones Unidas declara el Día Internacional de la Mujer para promover y proteger la igualdad de derechos entre los géneros, de conformidad con la Carta de la ONU firmada en 1945, en la que se proclama esta igualdad como uno de los derechos humanos

Este acto se realiza durante el “Año Internacional de la Mujer” al que dedica la ONU el año de 1975 y cuya sede es la ciudad de México, en donde tiene lugar este mismo año una Conferencia sobre la Mujer, presidida por Pedro Ojeda Paullada. La ONU declara la Década para la Mujer de 1976 a 1985. En esta década se celebrarán dos conferencias más sobre la mujer: en Copenhagen (1980) y Nairobi (1985). Se provee así, de una estructura a una variedad de políticas, programas y proyectos dirigidos a la “integración de la mujer al desarrollo”.

Acerca de por qué de la fecha se dedica al Día Internacional de la Mujer, hay varias versiones, la primera es que conmemora el 8 de marzo de 1857 cuando trabajadoras de la industria textil y del vestido de Nueva York se lanzaron a la huelga contra los bajos salarios, las largas jornadas y las inhumanas condiciones de trabajo. Otra versión es que tiene su origen en el Día de la Mujer establecido el último domingo de febrero por el Partido Socialista Americano en apoyo al sufragio femenino y celebrado por primera vez en 1909. Una tercera, es que recuerda el 25 de marzo de 1911, cuando 20 mil costureras industriales de grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil; durante la huelga, los dueños de la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York, encerraron a algunas trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse al paro; durante el encierro comenzó un incendio, como consecuencia del cual murieron quemadas las 129 trabajadoras inmigrantes, en su mayoría italianas y judías, que se encontraban ahí sin poder escapar.

Lo cierto es que en el Segundo Congreso de la Internacional Socialista que tuvo lugar en Copenhagen, se acordó en 1910, establecer el Día de la Mujer, de carácter internacional, con el objeto de luchar por los derechos y el sufragio femeninos. Y el 19 de marzo de 1911, con base en este acuerdo, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza. La fecha fue posteriormente cambiada al 8 de marzo.

A partir de 1975, la acción de la ONU ha tomado cuatro direcciones: la promoción de medidas legales; la movilización de la opinión pública y de la acción internacional; el entrenamiento y la investigación; y la asistencia a los grupos en desventaja. El principio centra de todas esta acción es que ninguna solución duradera de la mayoría de los problemas sociales, económicos y políticos que amenazan a la sociedad puede solucionarse sin la plena participación y el completo “empoderamiento” de la mujer.

En México, el problema de la condición de la mujer y del sufragio femenino tiene varios antecedentes: En 1884, la escritora mexicana Laureana Wright fundó la revista "Violetas de Anáhuac", en donde se demandó el sufragio para la mujer y la igualdad de oportunidades para ambos sexos; asimismo, innumerables mujeres participaron en forma destacada en los inicios y desarrollo de la Revolución Mexicana, como Carmen Serdán. En 1915, el Gral. Salvador Alvarado convocó al Primer Congreso Feminista, cuyas conclusiones enfocadas en las condiciones socioeconómicas de las mujeres no llegaron a plantear la cuestión del voto femenino. Unos meses después, Hermila Galindo y Edelmira Trejo solicitaron, cada una por su lado, el voto femenino al Congreso Constituyente, pero el tema no llegó a tratarse y si bien la nueva Constitución no negó la ciudadanía a la mujer, tampoco se la otorgó expresamente. Sin embargo, en 1923, el Estado de San Luís Potosí concedió el voto femenino a nivel municipal y dos años después el Estado de Chiapas dio a la mujer los mismos derechos políticos del hombre. En 1928, el nuevo Código Civil estableció la igualdad jurídica de la mujer.

En 1934, durante la campaña presidencial de Lázaro Cárdenas se creó el sector femenino del Partido Nacional Revolucionario en México. Ya como presidente envió una iniciativa para otorgar el voto femenino que se estancó en las cámaras legislativas. En 1946 se otorgó el voto a las mujeres en las elecciones municipales y Virginia Soto fue electa la primera presidenta municipal en Dolores, Guanajuato. En 1953 se reconoció el derecho al voto femenino en las elecciones federales y a partir de entonces numerosas mujeres han ocupado, con excepción de la presidencia de la República, prácticamente todos los cargos políticos, aunque siempre en proporción reducida respecto a la población femenina.

Pero si el avance político ha sido pobre, el avance social de la mujer no ha sido mejor. Persisten las condiciones de desigualdad, pobreza, ignorancia, manipulación, subordinación, mal trato y explotación de que son víctimas la mayoría de las mujeres, pese al sufragio femenino y al vigoroso movimiento feminista mundial. Desgraciadamente a las mujeres se les asignan las tareas más mal pagadas y de escasa productividad, su ingreso a los niveles de educación media y superior es mucho menor; son las víctimas principales de la violencia familiar y de los abusos sexuales, asimismo, su participación política y en los puestos de dirección es reducida. Además, los medios masivos de comunicación transmiten constantemente los estereotipos de la mujer que refuerzan su dominación y la publicidad que difunden las manipula con fines comerciales. Durante las elecciones, las mujeres son un blanco preferido para la propaganda demagógica, y aun los propios candidatos que utilizan a sus esposas para hacer campaña refuerzan el papel tradicional y de subordinación de la mujer al hombre.

En todos los países, las mujeres son las más pobres entre los pobres, las más iletradas dentro de los iletrados y las más explotadas dentro de los explotados. Los casos extremos como las llamadas “muertas de Ciudad Juárez”, en donde han sido asesinadas cientos de jóvenes obreras de las maquiladoras ante la indiferencia de las autoridades, muestran crudamente el valor real que se le concede a la mujer, especialmente si es pobre, trabajadora, mestiza o indígena.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.