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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Es reprimida la rebelión del Negro Yanga

23 de Febrero de 1609

En la Nueva España, se comenzaron a introducir negros debido a la demanda de mano de obra; los primeros llegaron a Nueva España en 1528. Sus condiciones de vida eran peores que la de los indígenas por su condición de esclavos.

La primera rebelión de negros ocurrida en la Nueva España sucedió en la ciudad de México en 1546, en la época en que era virrey Antonio de Mendoza. Aprehendidos los responsables, se les ahorcó en la plaza pública. Posteriormente, en 1609 corrió el rumor de que para el día 6 de enero de 1609 tendría lugar una insurrección de esclavos que mataría a los blancos y nombraría rey a uno de los esclavos; dicho rumor no pudo comprobarse, pero como medida preventiva, el virrey Luís de Velasco, mandó azotar a algunos negros que se hallaban presos.

Sin embargo, en la provincia de Veracruz había muchos negros sublevados que se refugiaban en las montanas (entre el cofre de Perote y el volcán de Orizaba o Citlaltépetl) y su número aumentaba rápidamente, al que se agregaban españoles prófugos de la justicia que con frecuencia asaltaban y mataban a viajeros, especialmente en el camino a Veracruz. Para combatirlos, el 26 de enero de 1609, desde Puebla salió una expedición de 100 soldados, otros tantos aventureros y 150 indios flecheros, al mando de Pedro González de Herrera; antes, se había promulgado un bando para que en ese día y en los siguientes no saliese de la ciudad negro alguno que pudiera dar noticia de la marcha de la expedición a los insurrectos.

A pedido del virrey, acompañaron a la expedición los padres Juan Laurencio y Juan Pérez en calidad de misioneros castrenses para persuadirlos por medio de la predicación de la reducción de los insurrectos. El 20 de febrero llegaron a un punto que fortificaron para guardar las provisiones, en donde recibieron un mensaje de Yanga, jefe de los negros levantados; que era un negro alto y bien formado procedente de la zona del Congo o Gabón; se decía que era de sangre real (Yanga en su lengua significa “rey” o “príncipe”) y que hubiera llegado a ser un monarca en su país a no haberlo hecho esclavo los europeos.

En 1609 Yanga tenía treinta años que había escapado de la esclavitud y vivía en las montañas acaudillando a los negros fugitivos, que vivían de la ayuda que les brindaban sus amigos de las haciendas cercanas y del robo a los cargamentos que se transportaban entre el puerto de Veracruz y la ciudad de México. Cuando llegó a la vejez, Yanga entregó el mando de las armas al negro de Angola, Francisco de Matosa, llamado también Ñanga (el hijo de Yanga).

El mensaje de Yanga decía que ellos se habían retirado a aquel lugar por liberarse de la crueldad y de la perfidia de los españoles, que sin algún derecho pretendían ser dueños de su libertad; que favoreciendo Dios una causa tan justa habían hasta entonces conseguido gloriosas victorias de todos los españoles que habían venido a aprehenderlos. Que en asaltar los lugares y haciendas de los españoles no hacían sino recompensarse por fuerza de las armas de lo que injustamente se les negaba. Que no tenían que pensar en medios de paz, sino que conforme a sus instrucciones viniese luego a medir las armas con ellos, y para que no pretextase su cobardía o ignorancia de los caminos, le enviaba el portador a quien no había querido dar la muerte porque le sirviese de guía y le excusase el trabajo de buscarlos.

El capitán español inició la campaña contra los negros el 21 de febrero y al día siguiente, contactaron con una patrulla de los alzados. El 23 de febrero de 1609 los españoles toman por asalto la pequeña aldea donde viven los negros, compuesta de 60 chozas y rodeada de plantaciones. Los negros luchan con fuerza pero sin orden y son derrotados. Yanga y los suyos huyen a los bosques y desde ahí pedirán al virrey su libertad y un lugar donde asentarse, con un cura para su atención espiritual y una justicia para su gobierno político; prometerán obedecer a la Corona Española, cumplir con sus obligaciones, pagar impuestos y ayudar en caso de guerra con otro país. El virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo, accederá a su petición y se concentrarán en San Lorenzo de los Negros o de Cerralvo, lugar cercano a la villa de Córdoba. Nacerá así el primer poblado libre de la esclavitud en América.

En 1646 habrá en el país 35 089 negros y 116 529 mulatos (el 2 y 6.8% del total de habitantes, respectivamente). En 1810, se estima que habrá 10 mil negros y 624 461 mulatos que representaban el 0.1 y 10.1%, respectivamente. El tráfico de negros terminará el 23 de septiembre de 1817 por acuerdo entre los reyes de España e Inglaterra.

El 5 de noviembre de 1932, la región de San Lorenzo de los Negros se erigirá en el municipio de Yanga, con cabecera en el poblado del mismo nombre.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.