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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1985 Es secuestrado Enrique Camarena Salazar, agente encubierto de la Drug Enforcemente Administration DEA de los Estados Unidos.

Febrero 7 de 1985

El hecho ocurre aproximadamente a las catorce horas en las calles de Guadalajara, Jalisco, en donde el agente especial operaba desde 1981, cuando éste se dirigía a comer con su esposa Mika. Es secuestrado por cinco sujetos al salir de las oficinas del Consulado de los Estados Unidos, uno de los cuales se identificó a sí mismo como agente judicial. Le cubren la cabeza con un saco y lo obligan a subir a un auto Volkswagen que sale inmediatamente con rumbo desconocido.

El “Kiki” Camarena será torturado y morirá dos días después según el dictamen médico; pero su cadáver será encontrado cerca de un rancho en La Angostura, municipio michoacano de Vista Hermosa, hasta el 5 de marzo siguiente, junto con el de su piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar. La policía destruirá las evidencias que pudieran encontrarse en su cuerpo, lo que pondrá al descubierto las complicidades existentes entre traficantes y autoridades, entre éstas, la del comandante de la Policía Judicial Federal Armando Pavón Reyes.

El secuestro, tortura y muerte de Camarena es el castigo a su “traición” a los narcotraficantes: se infiltró en sus filas y obtuvo la información para que en noviembre del año pasado, el ejército tomara el rancho El Búfalo, propiedad de Rafael Caro Quintero, cerca de Jiménez y Camargo, en la zona sur del estado de Chihuahua, donde trabajaban diez mil campesinos en la siembra y la cosecha de mariguana, e incautara la cosecha de casi mil hectáreas, con un valor potencial de varios miles de millones de dólares.

En respuesta al asesinato de Camarena, la DEA pondrá en marcha la Operación Leyenda,  la más grande realizada en su historia para investigar el homicidio de uno de sus miembros. Por su lado, el embajador norteamericano en México John Gavin instará al gobierno mexicano a unir esfuerzos para castigar a los culpables.

Los principales capos del narcotráfico en Jalisco, Rafael Caro Quintero, Rubén Zuno Arce, Miguel Félix Gallardo, Manuel Salcido El Cochiloco,  Mario Verdugo y Ernesto Fonseca Carrillo Don Neto, de los cuales Camarena logró ganarse su confianza y obtener información, serán arrestados y culpados de su asesinato.

Para investigar la muerte de su agente encubierto, en abril siguiente la DEA detendrá a dos sospechosos: Humberto Álvarez Machain, médico acusado de prolongar la vida de Camarena para ser interrogado cuando fue sometido a la tortura, y Javier Vázquez Velasco. Álvarez Machain será conducido a los Ángeles, California, en los Estados Unidos,  sin que medie un proceso legal de detención y extradición, lo que provocará una protesta diplomática de las autoridades mexicanas por violación del Tratado de Extradición de 4 de Mayo de 1978.

Asimismo, serán sometidos a los tribunales norteamericanos, los mexicanos Juan Ramón Matta Ballesteros, Juan José Bernabé Ramírez y Rubén Zuno Arce, pariente político del expresidente  de México  Luís Echeverría Álvarez.

Todos serán declarados culpables del secuestro y asesinato de Camarena por la Corte del Distrito de Los Ángeles, excepto Álvarez Machain, cuya detención y rapto dará origen a un prolongado y debatido juicio en Estados Unidos y México por haber sido aprehendido y trasladado de modo ilegal.

El caso Camarena pondrá en la agenda nacional el problema del tráfico de drogas, el poder económico que ha alcanzado y sus vínculos con importantes funcionarios y personajes encumbrados. Así trascenderá que el rancho El Búfalo trabajaba con la protección de todas las corporaciones policiacas y hasta del ejército, incluyendo la del general Juan Arévalo Gardoqui, entonces secretario de la Defensa Nacional del gobierno de Miguel de la Madrid. Para desviar la atención pública, la televisión oficial producirá una serie de programas dedicados a “desagraviar” al gobierno mexicano resaltando que si bien México producía droga, los Estados Unidos la consumían.

Al extinguirse el cártel de Guadalajara de Caro Quintero, Juan José Esparragoza Moreno, alias El Azul,  convocará a una junta de capos para acordar la repartición del mercado mexicano de las drogas. Se dice que de ahí surgirán cuatro grandes cárteles: Tijuana, a cargo de los hermanos Arellano Félix y Jesús Chuy Labra; Sinaloa, dirigido por Joaquín El Chapo Guzmán Loera y Héctor Luis El Güero Palma Salazar; del Golfo, controlado por Juan García Ábrego, y el de Juárez, liderado por Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos.

Después de muerto, Enrique S. Camarena recibirá varios premios, entre ellos el más alto reconocimiento otorgado por la DEA a sus agentes. Sus allegados establecerán en su memoria  la campaña del listón rojo, para mostrarles a los niños en las escuelas estadounidenses el peligro del consumo de drogas, campaña que será oficializada desde 1988 por la esposa del presidente  Reagan.

Ese mismo año, en Estados Unidos la revista Time hará un documental sobre el agente asesinado de la DEA y dos años después, se realizará una miniserie sobre estos lamentables hechos.

En octubre de 2013, la cadena de televisión estadounidense "Fox News" y la revista mexicana "Proceso" difundirán la entrevista de tres exagentes de la CIA, que sostienen que el secuestro, la tortura y el asesinato de Kiki Camarena fueron perpetrados por la propia CIA, dado que él había descubierto que esa Agencia, en complicidad con los narcotraficantes, obtenía recursos de la venta de la droga para destinarlos al financiamiento a los "contras" nicaragüenses que pretendían derrocar al presidente Daniel Ortega.

 

Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.