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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Toma posesión el primer gobernador (jefe de gobierno) perredista Cuauhtémoc Cárdenas en el Distrito Federal

5 de Diciembre de 1997

Hoy la ciudad de México amaneció adornada con festones de color amarillo y negro, los colores distintivos del PRD. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano toma posesión como primer jefe de gobierno, cargo que ocupará por tres años; acto que se realiza a las once horas en el edificio que alberga la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Al acto asisten el presidente de la república Ernesto Zedillo, miembros de su gabinete, representantes diplomáticos, legisladores españoles e invitados especiales de diversos países. Durante su discurso, Cárdenas dice que una de las causas de los problemas de la ciudad es la falta de democracia y promete “una nueva forma de gobernar… Son muchas y muy diversas y muy fuertes las inconformidades de la gente; es grande la irritación frente a una inseguridad que aumenta”. Dice que la ciudad “ha vivido sin autonomía…”; que en los últimos años ha estado “en una condición de incertidumbre y deterioro creciente por la incuria, la insensibilidad, la proclividad a la corrupción y/o la ineficiencia”.

Cárdenas, quien fue candidato a la presidencia en 1988 y en 1994, ganó la elección con casi 50 por ciento de los votos emitidos el 6 de julio de 1997, en los primeros comicios para elegir gobernador de la capital.

Luego del acto de toma de posesión, Cárdenas es aclamado y una multitud lo acompaña a la sede del gobierno local frente al Zócalo. La Plaza de la Constitución, los balcones y las azoteas de los edificios aledaños están llenos de gente con pancartas y banderas del PRD; esperan la llegada del primer Gobernador de elección popular en la historia de la ciudad. No hay ni policías ni granaderos; son voluntarios los que forman vallas para facilitar el paso de la caravana encabezada por el líder del PRD en el Distrito Federal, Armando Quintero y por el mismo Cárdenas quien a su paso saluda a quienes lo han apoyado y de quienes recibe felicitaciones. Su recorrido es amenizado con música.

A las 13 horas Cárdenas llega a sus nuevas oficinas y luego va a comer a la casa de su mamá Amalia Solórzano; entonces, la gente que espera, se entera que su discurso será pronunciado por la tarde. Entretanto, siguen llegando simpatizantes sedientos y hambrientos; grupos de música tocan distintos ritmos al tiempo que repican las campanas de la Catedral.

Siguen llegando los invitados: Irma Serrano, Andrés Manuel López Obrador, dirigente nacional del partido; Pablo Gómez, y Martí Batres. Siguen la música, los vendedores ambulantes y los oradores… finalmente a las 17 horas, el nuevo gobernador saluda a los simpatizantes y en su discurso lanza diatribas contra la delincuencia y dice que su objetivo será recuperar las calles; anuncia que pretende regularizar el comercio informal y fijar los derechos y obligaciones de los ambulantes; promete destinar recursos para tratar de solucionar el problema de la contaminación ambiental. Se compromete a poner en marcha programas culturales en la capital mexicana; a la realización de planes para la protección de la mujer y nuevas acciones para proteger a los niños de la calle y al medio millón de indígenas que viven en la ciudad, para integrarlos a la sociedad. Asegura que combatirá el desempleo causado por la “secuela de crisis económicas”… Al terminar su discurso es aclamado y… sigue la verbena popular…

El que Cárdenas asuma el poder tiene que ver con una propuesta política diferente. Margarita Hernández Ortiz (“Tomar la Ciudad: Actores Sociales y Estrategias Culturales”) explica que “en el discurso se planteaba un gobierno profundamente vinculado con la sociedad civil que era retomado por los nuevos funcionarios que el PRD había reclutado y que habían participado en algunos movimientos sociales y que representaron la institucionalización de las demandas de la sociedad civil… los habitantes vieron en las propuestas del PRD una opción que podría dar solución a la problemática urbana. La decisión tenía de fondo la intención de tomar simbólicamente las riendas de los procesos políticos y sociales de la ciudad”. La elección del 6 de julio de 1997 fue significativa por la apertura democratizadora que implicó, más aún porque la elección fue ganada por un candidato de oposición y porque abre la expectativa de que Cárdenas use los logros de su gobierno como plataforma de propaganda que sirva para que el PRD se consolide y se proyecte para las elecciones presidenciales del año 2000.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.