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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

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ISBN 970-95193

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Se organizan los médicos residentes e internos del sector salud

27 de Noviembre de 1964

Hoy doscientos seis médico forman la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos A. C. AMMRI, para reclamar mayores prestaciones del ISSSTE, IMSS y SSA. Dos horas después, todos los integrantes de esta nueva asociación son fulminantemente cesados.

Días antes circuló el rumor en el Hospital 20 de Noviembre que no se pagaría aguinaldo a residente e internos. Los médicos protestaron y ante la cerrazón de las autoridades suspendieron los servicios rutinarios, por lo que fueron cesados 210 médicos residentes de ese centro hospitalario.

A partir de este día el movimiento de los médicos comenzará a crecer. El cuerpo médico del Hospital General se unirá a los paristas y el día 2 de diciembre se iniciará con fuerza el movimiento médico independiente de los sindicatos burocráticos del sector salud; en cada centro hospitalario se organizarán comités de huelga y de prensa encargados de presentar sus demandas, entre ellas, la reinstalación de los cesados sin represalias posteriores y la mejoría en los sueldos, becas y prestaciones que se otorgan a quienes siguen la carrera hospitalaria, así como la no injerencia de políticos y líderes en la rama médica hospitalaria. El día 8 siguiente, se unirán a la huelga el Centro Médico Nacional y el Hospital de La Raza. Al otro día, durante un mitin en la plaza de la Constitución, los paristas serán recibidos por el presidente Díaz Ordaz “como caso excepcional”, quien les señalará que el camino adecuado es resolver el conflicto en sus dependencias.

Cuatro días después, reabrirán la consulta externa en tanto se ofrecen soluciones. Pero la huelga de médicos se extenderá a 59 hospitales del Distrito Federal y a 48 de los Estados con aproximadamente ocho mil médicos participantes. Las autoridades responderán con el cese, pero los médicos no cederán; recibirán cierto apoyo de la población, de los diputados del PPS y del líder magisterial Othón Salazar, pero también la fuerte y estruendosa condena pública de la CTM, la FTSE,  la CNC y demás sindicados gobiernistas.

El día 18 de diciembre, se constituirá  la Alianza de Médicos Mexicanos AMM que encabezará el Dr. Norberto Treviño Zapata, cuyos dirigentes serán recibidos dos días después por Díaz Ordaz, quien reitera que se resolvera´el problema a satisfacción de todos.

Divididos los médicos en dos organizaciones, entre promesas de solución, agitación y paros, llegará el nuevo año de 1965 y los médicos de la AMMRI se declararán otra vez en paro general e indefinido el 13 de enero. En respuesta, a la siguiente semana, Diáz Ordaz publicará un acuerdo con bases de solución al conflicto. La AMM inciará pláticas con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para ir canalizando el problema conforme lo marca el presidente. Pero la AMMARI no cedera, al contrario, iniciará un nuevo paro el 20 de abril. En respuesta, las autoridades ordenarán la sustitución de los residentes e internos por el personal médico de planta. El ISSSTE y el IMSS comenzarán a contratar clínicas y sanatorios particulares para atender a los enfermos.

El 12 de mayo siguiente, la AMM, con nuevos dirigentes como Bernardo Castro Villagrana, se separará de la AMMRI alegando desacuerdo por su intransigencia. Las autoridades darán un ultimátum a la AMMRI para que a más tardar el día 17 reanuden sus labores y paralelamente publicarán un manifiesto llamando a la condura a residentes e internos.

Ese día 17 de mayo, los sindicatos burocráticos realizarán una gran manifestación en el zócalo para condenar la huelga por antipatriótica y pedir se tomen medidas enérgicas para resolver el paro, por lo que miles de residentes e internos comenzarán a regresar a sus labores. Se hablará inclusive de un pequeño niño fallecido por la irresponsabilidad de los paristas.

El día 26 de mismo mes, la AMMRI marchará por última vez del Monumento de la Revolución al Zócalo y finalmente, el siguiente día 29, acordará reanudar labores y reiniciar pláticas sobre los beneficios concedidos.

La AMM será recibida nuevamente por Díaz Ordaz, quien el 8 de julio anunciará aumentos a residentes, becarios e internos. Sólo algunos grupos de jóvenes médicos continuarán en la lucha, pero serán susttuidos por quienes quieren trabajar. Finalmente, los contratos de trabajo que demandaban los médicos que se firmaran con sus propias organizaciones se firmarán con los sindicatos oficialistas de la FSTSE.

En su primer informe de gobierno, Díaz Ordaz expresará: ¿Señores médicos, sus puestos los están esperando en los hospitales, en las clínicas, en los laboratorios, en los quirófanos! Invoco su sentido de solidaridad humana para que vuelvan inmediatamente al lado de los enfermos que se debaten, víctimas inocentes, entre el dolor y la muerte”.

La tradicional estrategia gubernamental de amenaza, demora, división, descalificación, manejo de la opinión pública y atención limitada a las demandas de los movimientos independientes de trabajadores, funcionará otra vez y tanto la AMMRI como la AMM acabarán diluyéndose dejando el campo libre a los sindicatos burocráticos.

El 10 de septiembre siguiente, el doctor Ismael Cosío Villegas, director del hospital de Huipulco, será removido de su cargo al igual que decenas de otros médicos participantes activos en el fallido movimiento médico.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.