Home Page Image

Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 
 
 
 
 

 


 


San Juan de Ulúa, último reducto español en México, capitula ante el general Miguel Barragán

18 de Noviembre de 1825

La guarnición española del Castillo de San Juan de Ulúa, último reducto español en México, firma la capitulación ante el comandante militar y gobernador de Veracruz, general Miguel Barragán.

San Juan de Ulúa es una isleta ubicada frente al puerto de Veracruz. Durante el virreinato fue construida una fortaleza con las instalaciones propias para el desembarco de mercancías provenientes de España.

A pesar de haber sido consumada la independencia de México, San Juan de Ulúa se mantuvo como el único territorio de la anterior Nueva España, que seguía en manos de los peninsulares. En 1821, el encargado fue el general José Dávila, luego fue el general Francisco Lemour quien lo entregó al brigadier José Coppinger, quien bombardeó Veracruz causando severos daños.

En 1825 Guadalupe Victoria, como presidente de la República, organizó la ofensiva para rescatar el fuerte que recibía auxilios de España desde La Habana; compró a Inglaterra una flotilla de barcos, bloqueó la isleta y apresó unos buques norteamericanos que intentaban romper el bloqueo.

Desde La Habana salieron embarcaciones españolas con destino a San Juan de Ulúa para brindarles auxilio a los peninsulares, pero estos barcos se retiraron al avistar a la flota mexicana. Entonces los españoles decidieron capitular condicionadamente y pidiendo un plazo para retirarse; era una treta, pues esperaban auxilio.

El 5 de noviembre del presente año, el brigadier Coppinger aceptó discutir los términos de la rendición que le propuso el general Miguel Barragán, con los representantes del gobierno mexicano José Antonio Juille y Moreno, José Román y Juan Robles. Las negociaciones culminaron el día 17 del mismo mes cuando estuvo terminado el documento de rendición.

El día de hoy, en cumplimiento del artículo 14 del pliego de capitulación, se da cuenta en “Gestas Históricas de la Armada de México”: “los coroneles mexicanos Ciriaco Vázquez y Mariano Barbosa pasaron al castillo de Ulúa, mientras que dos oficiales españoles nombrados por Coppinger quedaron en Veracruz como rehenes.

Los días 19 y 20 fueron llevados a los hospitales del puerto los soldados de la guarnición que se encontraban enfermos; mientras fueron entregadas, a las autoridades militares nacionales en la fortaleza de Ulúa, cinco lanchas, dos falúas, un pailebot y dos botes, además de toda la artillería, armas, montajes, carruajes y otros pertrechos.

El 21 de noviembre se embarcaron el brigadier Coppinger y su Estado Mayor a bordo del bergantín "Victoria", de la Armada Mexicana, junto con los rehenes Vázquez y Barbosa. En tanto que en los buques mercantes "Guillermo" y "Águila", fletados por el gobierno de México, abordaron 103 hombres de la guarnición y otros 15 más de los que se habían rendido; se abastecieron de los implementos que les eran necesarios y el día 23 zarparon de Veracruz con rumbo a La Habana, Cuba.

Fue en ese momento que, como se había estipulado, se arrió la bandera española que se encontraba en el castillo de San Juan de Ulúa, con todos los honores del ceremonial militar, y a las 11:00 horas fue izado el pabellón tricolor de México, el cual fue saludado con salvas de artillería, música y el más estruendoso entusiasmo de la población del puerto de Veracruz.”

En adelante el Castillo de San Juan de Ulúa no sólo servirá para la defensa, sino será convertida en prisión para criminales y presos políticos y así funcionará hasta la época revolucionaria. A sus celdas se les conocía como “tinajas”, por lo pequeñas y húmedas, pues el agua del mar es absorbida por las paredes. Muchos personajes notables pasaron por esas tinajas, desde “Chucho el roto”, el bandido generoso, hasta Ricardo Flores Magón, el más grande intelectual de la Revolución Mexicana.

 

 

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.