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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Secuestran un avión de Mexicana

8 de Noviembre de 1972

En la ciudad de Monterrey, Nuevo León, la llamada “Liga de Comunistas Armados” secuestra el avión Boeing 707, matrícula XA-TAC de la Compañía Mexicana de Aviación. A cambio de la vida de los pasajeros, el gobierno mexicano accede a poner en libertad de cinco miembros de esa organización que habían sido detenidos en relación a los asaltos bancarios en la ciudad de Monterrey, mismos que fueron trasladados en este mismo día a La Habana, Cuba, en el avión secuestrado.

Según información del libro Movimiento subversivo en México, este grupo se formó a principios del año de 1970 por Reynaldo Sánchez Rodríguez, Tomás Okusono Martínez, Germán Segovia Escobedo y Ricardo Rodríguez Moya.

Martín Rodríguez (Genaro Vásquez Rojas y la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria) relata los hechos del modo siguiente:

“7 de noviembre.- La DFS y el ejército atacan en la ciudad de Monterrey una casa de seguridad de los camaradas de la Liga Comunista Armada (LCA), varios combatientes son sorprendidos por el vasto operativo militar, de esa casa de seguridad son aprehendidos los jóvenes insurgentes Ángel Mejía Núñez, Tomás Okosuno Martinez, Francisca Saucedo Gómez, Reynaldo Sánchez Rodríguez, Edna Ovalle Rodriguez y Portirio Guajardo Cossío; todos son trasladados inmediatamente a instalaciones militares en las que son sometidos a interrogatorios y torturas además de hacerlos responsables de cinco asaltos bancarios y de combates contra las fuerzas del orden (burgués).

8 de noviembre.- Siendo las nueve horas despega del aeropuerto "Mariano Escobedo" de la ciudad de Monterrey hacia la ciudad de México, un gigantesco avión Jet Boeing 727 de la Compañía mexicana de Aviación, llevando a bordo 104 pasajeros, entre ellos a dos importantes funcionarios de la embajada gringa en México y a dos vástagos del gobernador del Estado, Luís M. Farias; quince minutos después del despegue de la nave, y volando a la altura del espacio aéreo de Cíudad Victoria, Tamaulipas, desde la radio del avión los tripulantes comunican a la torre de control que un comando armado había tomado por asalto el control de la nave y entre sus exigencias estaba el retorno al aeropuerto "Mariano Escobedo"; la exigencia es cumplida por las autoridades.

El estupor del gobierno es infinito, la rabia y la vergüenza de los altos mandos del Estado llega al paroxismo pues su cacareado triunfo sobre la subversión se viene abajo ante los ojos de la opinión pública nacional e internacional. El secuestro es reivindicado por un comando guerrillero de la Liga Comunista Armada (LCA), las demandas del comando son: liberación inmediata de los guerrilleros capturados 24 horas antes por el gobierno reaccionario; traslado de los mismos al aeropuerto "Mariano Escobedo" para que, comando y guerrilleros libertados, sean trasladados a Cuba; cuatro millones de pesos en efectivo; armas y lectura de un comunicado al pueblo de México por medio de periódicos, radio y televisión; los centros del poder tiemblan, la comunicación entre el gobierno federal y estatal es ríspida, temerosa, impotente, derrotada.

Se ordena desde la Secretaría de Gobernación que el Director de Seguridad Pública del Estado, coronel Arturo Martínez Garza, el jefe de la zona militar, general Antonio F. Limón y el jefe jurídico del gobierno estatal, Lic. Alfonso Ayala, asuman las negociaciones con los combatientes del pueblo y sean cumplidas las demandas de los insurrectos.
Tres horas después de secuestrado el avión, y ya en tierra, los jóvenes revolucionarios acceden a liberar a niños y mujeres que viajaban en el boeing 727, con excepción de una hija del gobernador.

Los combatientes, con sú acción intrépida e histórica, demostraban no sólo una gran capacidad y alta disciplina comunista, sino, sobre todo, amor y respeto enorme por sus camaradas los cuales, sabían los integrantes del comando y la Dirección de la LAC, estaban en manos torturadoras de los cobardes asesinos del pueblo; asimismo, con su acción los compañeros ponían en práctica una verdad histórica: a un preso revolucionario sólo lo salva de las garras de los asesinos una acción revolucionaria.

Cincuenta minutos después de haber sido liberados mujeres y niños, el gobierno hace llegar al avión a cinco presos políticos combatientes detenidos un día antes (la compañera Edna Ovalle es trasladada en camilla pues había quedado gravemente herida por las torturas aplicadas por los esbirros) pero el sexto, Ángel Mejía Núñez, llega en un avión desde Saltillo, Coahuila, adonde lo habían llevado para responder a acusaciones en ese lugar. De pronto una demanda más es agregada por los jóvenes: Que el dinero en efectivo sea llevado al avión por el policía Juan Urrutia Paura, cobarde capitán de la policía estatal y destacado torturador contrainsurgente; la demanda incluía que el miserable polizonte se acercara desnudo hacia el avión, la solicitud es aceptada por el mando gubernamental, ya en el avión Urrutia Paura es abofeteado y escupido en varias ocasiones por lo guerrilleros que así someten al represor a una vergonzosa humillación.

Cuatro horas después el avión despega rumbo a Cuba dejando en territorio mexicano un interesante hecho para la Memoria Histórica de dignidad de nuestro pueblo.”

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.