Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

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ISBN 970-95193

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Manuel Payno muere en la ciudad de México.

4 de noviembre de 1894

Nació en 1810. Trabajó como meritorio en la Aduana de la ciudad; luego, fue jefe de sección del Ministerio de Guerra y administrador de rentas del Estanco de Tabacos; en 1842 fue secretario de la Legación Mexicana en Sudamérica e hizo su primer viaje a Francia. Santa Anna lo envió a Nueva York y Filadelfia a estudiar los sistemas penitenciarios. En 1847 combatió en la Guerra contra los norteamericanos y estableció el servicio secreto de correos entre México y Veracruz. Ministro de Hacienda de José Joaquín de Herrera. Perseguido por Santa Anna, se refugió en Estados Unidos; a su regreso, Comonfort lo nombró secretario de Hacienda y como contribuyó al golpe de Estado de 1857 que dio el mismo Comonfort, fue sujeto a proceso.

El 22 de julio de 1861, Altamirano pronunció un discurso ante el Congreso erigido en Gran Jurado para juzgarlo: “los errores en política son crímenes y los crímenes se expían con la cabeza. [...] él tomó parte en el primer proyecto de golpe de Estado que no se llevó a afecto, pero en sentido ultraconstitucional, es decir, en sentido progresista, esa fue una falta [...] Payno quería el retroceso, quería el dominio de las viejas ideas y la dictadura unitaria también, porque en ella estaba el agio y el agio ha sido el pedestal de este hombre a quien el influjo maldito de los ricos de este país elevó al Ministerio; porque para Payno no existe la nación, no existe la idea política, no existe más que el oro. Según lo asegura [...] no fue la ambición política la que lo impulsó, no el deseo de enriquecer, no el odio al Congreso. Pues entonces, ¿cuál fue el resorte que le movió? ¿El patriotismo? Sin embargo, el Congreso, después de escuchar el alegato de Payno, lo absolvió.

En 1863 fue hecho prisionero acusado de conspiración. Restaurada la república, fue diputado varias veces. En 1882, fue senador y enviado a París. En 1886 fue cónsul en Santander y después, cónsul general en España; allí escribió entre 1888 y 1889, su obra más famosa: Los Bandidos de Río Frío. En 1892, fue nuevamente senador. Murió en 1894.

Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.