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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Es derrotado y hecho prisionero en el Puerto de Veracruz, Félix Díaz, quien se levantó en contra del gobierno de Madero. 

Octubre 23 de 1912

Al iniciar el gobierno de Madero, Díaz se retiró del ejército y fue a Veracruz, donde conspira su levantamiento en armas. El 16 de octubre pasado, emitió la primera de dos proclamas que tienen de relevante la crítica al nuevo ejército que se está conformando integrado por “revolucionarios improvisados” surgidos con la revolución desde 1910; hecho que, aparentemente, como militar de carrera que era, le molestaba mucho.

A las seis de la mañana de este día, el general Joaquín Beltrán inicia el ataque a Veracruz; Díaz cree –pese a las respuestas negativas- que las guarniciones se le unirán. El Cónsul norteamericano en el puerto advierte que si algún norteamericano resulta herido en el combate, el comandante del crucero "Desmoines", anclado en la bahía, hará desembarcar marines”. Beltrán, prosigue la ofensiva hasta que toma la Plaza. Díaz se entrega prisionero al general Agustín Valdés.

De inmediato se reunirá un Consejo Extraordinario de Guerra para enjuiciarlo. Al día siguiente, en la ciudad de México, Francisco M. de Olaguíbel conseguirá que un juez lo ampare; un grupo de revolucionarios radicales sugerirán a Madero se corten los hilos telegráficos al puerto para que el amparo no llegue, a lo que responde que "Antes que cometer un asesinato, prefiero dimitir." Habrá dos manifestaciones, en las que se pedirá su cabeza, pero Madero, les dirá que la ley será aplicada. Unas señoras “aristocráticas” pedirán a Madero su liberación, les responderá “… que como gobernante debía hacer que la ley fuera cumplida. Recordó que también había madres, esposas e hijos de soldados muertos por culpa de la ambición de Félix Díaz, quien, como su tío, quería el Poder por medio de conspiraciones. Las damas y los reporteros de la Dictadura salieron diciendo que el señor Madero las había tratado mal, y que el insulto era para toda la sociedad de México”.

El día 25, el Juez de Distrito recibe la orden de suspender el juicio, y Díaz será puesto a disposición de los Tribunales Federales. Dice Taracena: “Por documentos hallados por el general Beltrán hubo algo sucio entre Félix Díaz y los Estados Unidos”.

Finalmente, el día 27, será sentenciado a la pena de muerte; Madero le conmutará la pena por reclusión perpetua.

En febrero de 1913 Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta, serán los protagonistas del golpe de Estado contra Madero y de la Decena Trágica. De 1916 a 1920 luchará en contra de Venustiano Carranza.


“Ya viene don Félix Díaz
nomás viene a malorear
ya se puede ir a la China
allí es donde debe estar.”

 

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.