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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Estados Unidos de América, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Argentina y Bolivia reconocen al gobierno de Venustiano Carranza

9 de Octubre de 1915

El gobierno de Venustiano Carranza, quien asumió el poder en calidad de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y vencedor del usurpador Victoriano Huerta, es reconocido por Estados Unidos de América, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Argentina y Bolivia.

Las repúblicas de Argentina, Brasil y Chile, habían ofrecido mediar en el conflicto entre México y los Estados Unidos con motivo del bombardeo y ocupación del Puerto de Veracruz por la escuadra norteamericana. Este gesto, fue bien recibido por el Presidente Carranza, pero los representantes diplomáticos de los países mediadores, sugirieron como medida preliminar, la suspensión de las hostilidades entre revolucionarios y federales, por todo el tiempo que durasen las negociaciones. Como dicha propuesta, iba más allá del alcance de una mediación, la rechazó por lesiva de la soberanía nacional.

El 16 de julio de 1914, Rafael Zubarán Capmany, representante de la Revolución en Washington, notificó a los mediadores notificándoles que no sería enviado algún delegado y que las hostilidades se suspenderían sólo por la rendición incondicional de Victoriano Huerta y de los que resultaran responsables de los asesinatos de Madero y Pino Suárez.

Los diplomáticos mediadores, se reunieron en Niágara Falls, con los delegados de Huerta.

Al año siguiente, por sugerencia los Estados Unidos y secundados por Bolivia, Uruguay y Guatemala, se reunieron en Washington para ofrecer de nuevo su mediación. Carranza rehusó nuevamente. Entonces los diplomáticos de las naciones mencionadas, enviaron una nota a los Jefes militares y Gobernadores de Estados —constitucionalistas, villistas y zapatistas— en la que les proponían que se reunieran en algún punto neutral de la frontera de México, para que de dicha reunión, surgiera un Gobierno Provisional que convocara a elecciones y restableciera el orden constitucional.

En respuesta a la nota, Carranza protestó enérgicamente a los Gobiernos de las Repúblicas Centro y sud-americanas que habían hecho causa común, a la intromisión de la soberanía de México. El gobierno de Argentina respondió que “… al hacerse representar en esa conferencia, el gobierno argentino lo ha hecho no solamente en un todo de acuerdo con su política tradicional de respeto a las soberanías, sino también con el deseo de afirmarlas de una vez más, frente a un problema que al afectar los destinos de México, afecta por igual a la gran familia americana. Esa reunión diplomática ha sido planteada desde su origen, en el concepto de eliminar de antemano, cualquier acto o designio que pudiera constituir una intromisión en los asuntos internos de México y sobre todo, cualquier propósito de intervención armada… la conferencia de Washington obedece a una alta inspiración de solidaridad Panamericana, y antes que un motivo de alarma, el pueblo de México debe ver en ella una prueba de amistosa consideración que nos merece su suerte y que determina nuestros votos por su pacificación y engrandecimiento”.

Por su parte, los jefes Constitucionalistas contestaron en términos similares: dado la nota planteaba un problema de carácter internacional, se dirigieran al Primer Jefe, única autoridad capacitada para tratar esa clase de asuntos, en la inteligencia de que lo que él resolviera, sería apoyado por todo el Ejército Constitucionalista. Este fue el inicio del proceso que terminaría con el reconocimiento del gobierno de Carranza. Juan Barragán (Historia del Ejército Constitucionalista), refiere: “…Estaba señalado por el destino que en la famosa ciudad de Torreón… recibiera el Primer Jefe la noticia de uno de sus más resonantes triunfos diplomáticos: el reconocimiento, como Gobierno de "Facto", del régimen revolucionario, que hacía más de dos años había implantado en el país el C. Venustiano Carranza… el Gobierno de la Revolución… tenía el sello de la legalidad que le imprimía el pueblo mexicano… con las armas en la mano y ofreciendo sus vidas que significan y valen más que el simple voto forzado, que no reporta responsabilidad ni peligro alguno al ciudadano que lo emite para cubrir la farsa electoral.

La noticia la obtuvo el Primer Jefe de esta manera: me hallaba yo en mi cuarto de trabajo, en el Hotel Salvador, cuando llegó el señor Mario Méndez, Director de Telégrafos, con el documento que inserto en líneas adelante. En el acto me apresuré a comunicar la halagadora nueva al señor Carranza, a quien encontré en un salón del mismo hotel, en compañía de los Generales Obregón, Hill y Aguilar y Licenciado Luís Cabrera.

Al estar en presencia del Primer Jefe, le dije:

—Vengo a darle una buena noticia, señor.

— ¿Cuál es ella? —me respondió.

—El reconocimiento, por los Estados Unidos, del Gobierno de la Revolución.

—Está bueno; ya me lo esperaba.

Leyó el telegrama en voz alta para que se enteraran sus acompañantes y después de recibir los parabienes, se retiró a sus habitaciones a descansar, por estar algo avanzada la noche.

… También comunicó el Licenciado Arredondo que había recibido parecidas notas de los Embajadores Rómulo F. Naón, de Argentina; Dominicio Da Gama, del Brasil y Eduardo Múgica de Chile”.

Al día siguiente, los acorazados americanos, surtos en varios puertos mexicanos, hacían una salva de veintiún cañonazos, como saludo.

Diez días después, Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos, decretará el embargo de armas a México, con excepción de las destinadas al gobierno de Venustiano Carranza.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.