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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Las Casas llega a México, aquí iniciará su obra en defensa de los indígenas.

Enero 5 de 1545

Fray Bartolomé de las Casas desembarca en el puerto de San Francisco de Campeche.

Las Casas, nacido en Sevilla, España en 1484, estudió latinidad y humanidades; en Córdoba prosiguió otras disciplinas de formación eclesiástica. En 1502 se estableció en la isla de “La Española”, hoy Santo Domingo. En 1512 hizo votos sacerdotales y acompañó a Diego de Velázquez a la conquista de Cuba, ahí recibió una “encomienda”, a la que renunció después de participar en el maltrato a los indígenas. Dos años después, inició su campaña en favor de los indios durante la cual se enfrenta a los intereses que rigen la sociedad colonial.

En 1516 Las Casas envió al cardenal Cisneros su Memorial de agravios hechos a los indios, en el que intentó dar forma al proyecto de “consolidar pueblos de indios para instruirlos en la agricultura, convertirlos en tributarios directos de la Corona y alejarlos de la explotación por los colonos". Sin embargo, las presiones de los encomenderos hicieron fracasar su propuesta. En el Memorial de remedios -1516-, señaló que los indios debían ser tratados como hombres libres e iguales; que la encomienda debía ser abolida y todo tipo de prestaciones pues sólo así podrían abrazar la verdadera fe y “civilizarse”. En 1521, Las Casas intentó hacer realidad su utopía cristiano-social en las costas de Cumaná (Puerto Rico) mediante una colonización planificada.

Ingresó en la orden de los dominicos en 1522, se dedicó al estudio y comenzó su obra histórica.

En 1529, Las Casas recomenzó su lucha contra la encomienda y preparó su segundo proyecto utópico que se realizaría en Tuzutlán, territorio de Guatemala; y, aunque tampoco resultó, le dio mucho prestigio. En Del único modo de atraer todas las gentes a la religión verdadera -1537-, expresó sus ideas utópicas y expuso su convicción en la eficacia del adoctrinamiento por medios pacíficos.

Carlos V recibía las protestas y propuestas para suprimir la encomienda del obispo de México Juan de Zumárraga, de Marroquín, el obispo de Guatemala, de Francisco de Vitoria y de dominicos y franciscanos; mientras que, los capitanes de conquista y miembros del Consejo de Indias, presionaban para impedir la derogación de la encomienda… la Corona trata de impedir los rebrotes del feudalismo… en 1542 Las Casas en su Octavo Remedio advirtió al rey sobre las dificultades que tendría para mantener a los encomenderos bajo su control. En noviembre de ese mismo año, Carlos V promulgó las Leyes Nuevas que prohibían toda concesión de indios en beneficio, reducían a una vida las encomiendas vigentes (ya no serían transmisibles) y, al morir el titular, los naturales revertían a la tutela de la Corona. Hubo tantas presiones que Carlos V revocó en 1545 las cláusulas que impiden la transmisión de la encomienda.

Las Casas fue presentado por la Corona en 1543 para ocupar la sede episcopal de Chiapas; en marzo del año siguiente, recibió la consagración como obispo en Sevilla y el 10 de julio, se embarcó con destino a su sede. Después de una breve estancia en Santo Domingo, llega este día.

En febrero de 1545, Las Casas toma posesión del Obispado en Chiapas. Tendrá serias dificultades con el clero local que protege a los colonos, se enfrentará a ellos y se verá en la necesidad de acudir a la Audiencia de los Confines por lo que se refugiará en Nicaragua durante algún tiempo. Después de violentas divergencias con el presidente de la Audiencia, Las Casas regresará a la Real Ciudad de Chiapas, para salir al año siguiente -1546- a la ciudad de México.

En 1547 embarcará a España. Ahí se dedicará a obtener reales cédulas para favorecer la misión de Guatemala.

En 1550 Las Casas reiniciará una polémica con Juan Ginés de Sepúlveda, capellán y cronista del emperador; dicha polémica que había comenzado cuando Las Casas participó en 1542 en las juntas de letrados celebradas en Valladolid de cuyas deliberaciones habían resultado las Leyes Nuevas. Siguiendo la polémica, Las Casas afirmará que las conquistas “eran tiránicas, injustas e inicuas”, defenderá la libertad de los naturales, sus estructuras sociales y se opondrá a que se use la palabra conquista, pues lleva implícita –dice- justificar la agresión contra los pacíficos indígenas. Las Casas luchará hasta su muerte -ocurrida en Madrid el 29 de julio de 1566- (Edmundo O’Gorman asienta que fue el 17 ó 18 de julio), por la justicia tanto en el aspecto teórico como en la dimensión de lo cotidiano, para liberar a los indios de la explotación colonial.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.