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Edicion 2017

 

Autora: Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

 

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Herrera Cano Maclovio

1879-1915

Nace en San Juanico, en Parral, Chihuahua, el 15 de noviembre de 1879 en una familia de mineros. De escasos estudios, trabaja como minero en “La Palmilla”; simpatiza desde 1909 con el antirreeleccionismo y en apoyo al Plan de San Luís, se levanta en armas en noviembre de 1910, en Ciudad Hidalgo. Al morir el jefe de las fuerzas a las que pertenece, Guillermo Baca, en uno de los combates, los sobrevivientes de la tropa se agrupan bajo su mando. Lucha en Durango con Tomás Urbina y Jesús Agustín Castro; con Manuel Chao se posesiona de Hidalgo del Parral, Chihuahua.

Después de la renuncia de Díaz, de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez y del licenciamiento de gran parte de sus tropas revolucionarias, queda como teniente coronel y segundo al mando del 40º. Cuerpo Rural.

En 1912 combate a Orozco. Lucha bajo las órdenes de José de la Luz Soto, jefe de la guarnición de la plaza de Hidalgo del Parral, quien al titubear para optar por un bando u otro, es desarmado junto con su tropa por Herrera y sustituido en el mando. Opera en Chihuahua y en Sonora coordinado con las fuerzas de Villa. Cuando Villa es aprehendido por Huerta, Herrera lo sustituye en la jefatura del Batallón "Benito Juárez". Realiza valerosas acciones en Chihuahua, Bachimba, Janos y Sierra de Ojitos.

En 1913 se rebela contra Victoriano Huerta y se une a las fuerzas del general Chao. En agosto del mismo año ya es general brigadier y se une a la División del Norte. Participa en la primera toma de Torreón y en la ocupación definitiva de Ciudad Juárez; en noviembre siguiente obtiene la victoria villista en Tierra Blanca.

En 1914 ya es uno de los principales jefes de la División del Norte y al frente de la Brigada "Benito Juárez", participa en los triunfos de Torreón, San Pedro de las Colonias y Zacatecas.

Se niega a desconocer a Carranza como Primer Jefe y Villa, “quien juró acabar con la familia entera de su "caporal", como solía llamarlo”, envía a Manuel Chao y a Rosalío Hernández a perseguirlo con órdenes de fusilarlo. Al luchar contra las fuerzas convencionistas en Hidalgo del Parral, derrota a la guarnición villista al mando de Chao, Hernández y Baca Valdés. Opera en Coahuila y en Tamaulipas derrota a los villistas comandados por Orestes Pereyra.

Carranza lo nombra comandante militar de Coahuila. En marzo de 1915, en Sabinas y Agujitas, lo atacan los villistas y tiene que retirarse a Piedras Negras. Es en estas operaciones cuando el 17 de abril siguiente encuentra la muerte. Cerca de Nuevo Laredo, Tamaulipas: había embarcado a su tropa en un convoy ferrocarrilero, pero al acercarse a caballo al tren, sus propias tropas lo desconocen y en este error fatal, es muerto.

En la Crónica Ilustrada de la Revolución Mexicana se da cuenta de su muerte de la siguiente manera:

“Maclovio Herrera aprestó sus tropas en las afueras de Nuevo Laredo, disponiendo que las avanzadas se situaran a lo largo de la vía del ferrocarril y que un tren, con una ametralladora en la plataforma delantera, hiciera un servicio de exploración varias veces al día, para informar si avistaba al enemigo.

Los villistas y los constitucionalistas enarbolaban en sus combates la bandera tricolor de la República Mexicana, lo que ya había dado ocasión a lamentables confusiones a la hora de la refriega. Para evitarlas, el general Herrera ordenó que sus tropas se distinguieran con una cinta color naranja en el brazo derecho y que cada escuadrón llevara un guión o estandarte con una estrella blanca en el centro. Pero cuando dio esta orden, ya el tren explorador se hallaba lejos, enarbolando en su plataforma la bandera nacional.

La tarde del 17 de abril, rodeado por los generales Vicente Dávila, Daniel Ríos Zertuche, Alfredo Ricaut y Reinaldo Garza, el general Maclovio Herrera esperaba la primera avanzada del enemigo, calculada en unos 1.500 hombres, que se aproximaba por ferrocarril, según informes de los espías. De pronto recordó que no se había avisado al tren explorador del cambio de las insignias. En aquel momento preciso sonó el silbato del convoy y Herrera, temiendo que ocurriera algo grave si no se avisaba a la escolta del tren que no debía enarbolar la bandera tricolor, montó un caballo tordillo y se lanzó a galope para llegar a la locomotora antes de que fuera avistada por sus avanzadas. Ordenó a un soldado que fuera a advertir al jefe de éstas que no hicieran fuego contra el tren.

Pocos minutos después se escuchaban nutridas descargas sobre el tren por no haber llegado a tiempo el correo a dar el parte; tan luego como el general se dio cuenta de que se estaban tiroteando por un lamentable error, se dirigió al lugar a todo escape seguido de la gente que le acompañaba para hacer cesar el fuego, llegando al lugar del suceso al mismo tiempo que el tren enfrenaba a toda máquina y abría el fuego sobre la avanzada y el grupo que formaba el general y su gente, a los que confundieron con el enemigo.

Una bala fratricida atravesó el pulmón derecho alojándose en la región intercostal; el general, con el dolor que le produjera la herida estiró fuertemente la brida del caballo y éste, sintiéndose sujeto, se levantó de manos cayendo para atrás sobre el cuerpo del general y en cuya caída recibió un golpe en la sien derecha que contribuyó para que aquella alma respetada en cien combates elevara el vuelo a las regiones ignoradas... (2)

El sepelio del "Caporal", quien fuera uno de los más famosos generales de Pancho Villa, al que éste debió muchos de los lauros obtenidos en Zacatecas, constituyó una imponente manifestación de sincero luto en la ciudad de Nuevo Laredo: el pueblo participó en masa. Cuando don Venustiano Carranza supo la muerte de aquel bravo revolucionario, exclamó apesadumbrado: ¡Hemos perdido una batalla! (3)

Carranza avisó del infausto suceso al padre de la víctima, don José de la Luz Herrera, que estaba en el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca; la respuesta de don Luís podría figurar en la historia como la de "el padre de los Gracos", decía así:

Ahora que la Patria lamenta la pérdida de un hijo que no fue traidor, reitero el mismo propósito de seguir adelante hasta que terminemos todos, si así lo quiere la suerte. Le agradecería me remita dos mil rifles que le pedí y parque suficiente en más de trescientas cajas para seguir la campaña en Sonora... (4)

 

(2) Herrera, Celia: Francisco Villa Ante la Historia, págs. 112-113 y 119 (1964)

(3) y (4) Barragán. Rodríguez, Juan: Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista. T. 11, págs. 317 y 318 (1946).

 


Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride. Nacimiento 15 de noviembre de 1879. Muerte 17 de abril de 1915.