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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Ricardo Flores Magón

1873-1922

Nació el 16 de septiembre de 1873, en San Antonio Eloxochitlán, una pequeña comunidad mazateca del estado de Oaxaca. Sus padres fueron Teodoro Flores y Margarita Magón Grajales. Cuenta Nicolás T. Bernal (Memorias): “Su padre, Teodoro Flores, había sido entusiasta juarista y oficial de las tropas de Porfirio Díaz; en ocasión de un combate en la ciudad de Puebla contra las tropas conservadoras, en las que había algunos franceses, doña Margarita Magón estaba en un balcón gritando a las tropas liberales: ‘Si yo tuviera un rifle estaría con ustedes’. Don Teodoro, dándose cuenta del peligro que corría, le grito: ‘Métete muchacha tonta ¿no ves que te pueden matar?’. Después de terminada la batalla, Don Teodoro fue a buscar a la joven y le pidió disculpas por sus palabras". Así se conocieron. Después se casaron y tuvieron tres hijos: Jesús, Ricardo y Enrique.

Ricardo realizó sus estudios primarios en la ciudad de México, ya que la pobreza obligó a su familia a mudarse a la capital del país. Ahí también continuó su formación en la Escuela Nacional Preparatoria.

El 15 de mayo de 1892, fue encarcelado por primera vez por tomar parte en las manifestaciones estudiantiles contra la tercera reelección de Porfirio Díaz. Años después, su hermano Enrique relataría que Ricardo, frente a unos trescientos estudiantes en el gran patio de la Escuela de Minería, gritó a la multitud; “En 1876, acusó Díaz al presidente Lerdo de Tejada ¿Por qué? Porque trataba de reelegirse. Pero ¿qué sucedió al año siguiente? El rebelde Díaz logró el control del gobierno. Y entonces, ¿qué sucedió, mis compañeros? Que Díaz perdió convenientemente la memoria respecto de su famoso lema de la No Reelección. Desde entonces se ha reelecto continuamente el tirano, con excepción de un periodo en que su hechura, González, ocupó la silla presidencial…¿Cómo se reelige? ¡Ya lo saben ustedes! Mediante sus jefes políticos controlan las elecciones en cada distrito del país…¡Compañeros: los trabajadores están siendo amenazados con la pérdida de sus puestos si no votan por Díaz! Los campesinos, aterrorizados, los idiotizarán con pulque o mezcal para arrearlos como ganado a las urnas. Y ¿qué pasará con los votos para un candidato de oposición? Serán despedazados por los lacayos de Díaz encargados de las casillas electorales...¡Tenemos que suprimir esta farsa que es una tragedia para México!... Vamos circulando por la ciudad. Digamos al pueblo que tiene derechos, los cuales escupe el dictador. Expliquémosles sus errores y apremiémosles para que barran estas infamias. ¿Cómo? ¡Obligando a Díaz a que abandone su odiosa idea de reelegirse! ¡Marchando al Palacio Nacional, si es necesario!” Ya en el zócalo, la policía montada disolvió violentamente la manifestación y aprehendió a los dirigentes, entre los cuales se encontraba Ricardo, quien permaneció un mes en prisión.

En 1893 inició la carrera de abogado en la Escuela Superior de Jurisprudencia, al mismo tiempo que formaba parte de la redacción del periódico oposicionista El Demócrata; poco después el diario fue clausurado por la policía y Ricardo fue otra vez encarcelado durante nueve meses. Más tarde, tuvo que hacerse cargo de su familia debido a la muerte de padre, por lo que se vio obligado a  dejar sus estudios de derecho.

El 7 de agosto de 1900 los hermanos Flores Magón publicaron el primer ejemplar de "Regeneración, Periódico Jurídico Independiente", que denunciaba la dictadura, exhibía sus arbitrariedades y su entrega al extranjero, así como el atropello que hacía de los derechos fundamentales del pueblo. A los pocos meses el subtítulo del semanario se cambió a "Periódico independiente de combate". Mediante esta publicación, los hermanos Flores Magón trataban que el pueblo tuviera conciencia de las causas de su situación de pobreza y luchara por tener una vida mejor. Se esforzaban por tener su propia imprenta, y cuando la policía se las destruía, volvían a juntar dinero para comprar otra máquina.

En febrero de 1901, Ricardo fue invitado por Camilo Arriaga al Primer Congreso de Clubes Liberales en San Luis Potosí; en el Teatro de la Paz atacó severamente a la dictadura porfirista: "la administración de Porfirio Díaz es una madriguera de bandidos". Al final del congreso, se confió la organización de un partido liberal a Camilo Arriaga y a Antonio Díaz Soto y Gama. Sin embargo, fracasaron en sus primeros intentos por la represión gubernamental.

A partir de su regreso de San Luis Potosí, Ricardo radicalizó las posiciones de sus artículos al grado que fue confinado nuevamente a prisión en la cárcel de Belén en el mes de abril, y en el mes de octubre, fue cerrado Regeneración. Antes, alcanzó a publicar un encendido discurso de Antonio Díaz Soto y Gama, así como un texto demandando la renuncia de Díaz y convocando a los industriales mexicanos y a los hombres de negocios en pequeño a resistir la monopolización extranjera y los altos impuestos: "Todos esos ferrocarriles matan toda la industria y todo el comercio, porque por su alta tarifa de fletes, las empresas ferroviarias ganan la utilidad que podrían percibir el comerciante o el industrial. En los estados las contribuciones son exasperantes. El 30% federal mata a cualquier empresa".

Su madre murió estando los tres hermanos Flores Magón en la cárcel. No se les permitió asistir al entierro. Se cuenta que antes de su deceso,  unos policías fueron a verla para que convenciera a sus hijos de abandonar la lucha a cambio de su libertad y de dinero, a lo que ella respondió: "Prefiero verlos colgados de un árbol, antes que verlos claudicar".

En marzo de 1902, los hermanos Flores Magón fueron liberados, Ricardo tomó en arrendamiento el semanario antirreleeccionista de caricaturas “El Hijo del Ahuizote”, que había fundado Daniel Cabrera. La publicación alcanzó un tiraje extraordinario de 25,000 ejemplares. En 1903, Flores Magón escribió acerca de la conmemoración del aniversario de la Constitución de 1857: ”Cuando ha llegado un 5 de febrero más y... la Justicia ha sido arrojada de su templo por infames mercaderes y sobre la tumba de la Constitución se alza con cinismo una teocracia inaudita ¿para qué recibir esa fecha, digna de mejor pueblo, con hipócritas muestras de alegría? La Constitución ha muerto, y al enlutarnos hoy con esa frase fatídica, protestamos solemnemente contra los asesinos de ella, que con escarnio sangriento al pueblo que han vejado, celebren este día con muestras de regocijo y satisfacción".

Una caricatura de Porfirio Díaz y los ataques a Bernardo Reyes y a su segunda reserva, lo llevaron de nuevo a la cárcel arbitrariamente, como las ocasiones anteriores, sin someterlo a juicio nunca, bajo el cargo de “ultraje a oficiales públicos”. Más tarde, El Hijo del Ahuizote fue clausurado. El director de la prisión, amigo de Ricardo, “le indicó privadamente que tenía orden superior de hacerlo desaparecer si no cesaba de escribir”. El 9 de junio de 1903, el Tribunal Superior de Justicia prohibió la publicación de cualquier escrito de los hermanos Flores Magón, obedeciendo órdenes de Díaz. La Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó el fallo y en 1904 se prohibió la publicación de periódicos contrarios al régimen porfirista. Al respecto, su hermano Enrique escribió: “El hijo del Ahuizote fue asesinado por Díaz; pues aunque estábamos presos, escribíamos desde nuestros calabozos como cuando estuvimos en la prisión militar. Excélsior, nuestro periódico serio y en el cual cada uno firmaba sus artículos, para dar aliento con nuestro ejemplo de valor civil, sólo alcanzó a publicarse hasta el cuarto número. Muertos nuestros dos periódicos, publicamos El alacrán, que al tercer número murió. Entonces publicamos El padre del Ahuizote, y muerto éste, El nieto del Ahuizote; después El bisnieto del Ahuizote; todos ellos con vida efímera, pues pronto eran suprimidos. Hasta que Porfirio Díaz decretó que ningún periódico o escrito nuestro podría ser publicado en México, so pena de severos castigos a los impresores que lo hicieran y decomisación de imprenta”.

Al ser liberados, Ricardo y Enrique escaparon a Laredo, Texas, Estados Unidos, en donde trabajaron para subsistir, realizando diversas labores, como dependientes en tiendas, lavaplatos y obreros agrícolas. El gobierno mexicano en complicidad con el gobierno de Estados Unidos, continuó su persecución y los encarcelaba con el menor pretexto. Escribió Nicolás T. Bernal (Memorias) que al salir de la cárcel, los Flores Magón fueron a Estados Unidos “creyendo encontrar allá más libertad para continuar nuestra labor revolucionaria contra la dictadura… nos encontramos con la poderosa hostilidad del capitalismo norteamericano y su aliado el gobierno. Con el más simple pretexto éramos perseguidos, encarcelados y despojados de toda clase de papeles, imprentas, etc., por donde pudo el gobierno de México conocer los nombres y direcciones de nuestros mejores amigos, persiguiendo y asesinando a muchos de ellos. ¡Dos gobiernos con todos sus recursos se aliaron para perseguirnos y acabar con nuestros anhelos de libertad para todo un pueblo esclavizado! Desde entonces muchos de nuestros amigos fueron arrestados y entregados a las autoridades mexicanas en la frontera sin cubrir ningunas fórmulas legales, y asesinados de este lado de la línea”.

En 1904, los hermanos Flores Magón reanudaron la publicación de su semanario Regeneración. Desde Estados Unidos contrabandeaban a México miles de ejemplares con la ayuda de empleados ferroviarios y pequeños comerciantes de los poblados fronterizos. Dado el analfabetismo dominante, los maestros reunían a los campesinos y obreros para leerles Regeneración y explicarles su contenido.  Entre quienes recibían el semanario estaban algunos que serían actores principales de la futura revolución, como José Vasconcelos, Salvador Alvarado, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, José María Maytorena, Felipe Carrillo Puerto, Adalberto Tejeda y Adolfo de la Huerta; así como un gran número de pequeños tenderos, comerciantes, obreros, artesanos y campesinos.

En enero de 1905, bajo la presión de los agentes de Porfirio Díaz, las autoridades locales ordenaron la suspensión del semanario y los hermanos Flores Magón tuvieron que mudarse a Saint Louis, Missouri. Sin embargo, la circulación de Regeneración aumentó de once mil a veinte mil ejemplares en 1905, y a treinta mil en 1906. Durante estos años de exilio, Ricardo conoció a Emma Goldman, la extraordinaria anarquista y feminista judía lituana, en ese tiempo nacionalizada norteamericana, que influyó en su conversión al anarquismo.

En ese mismo año de 1905, se reunió en Saint Louis, Missouri, la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, presidida por Ricardo Flores Magón, Juan Sarabia como vicepresidente y Antonio I. Villarreal como secretario. Acordaron fundar ya el partido y que Regeneración fuera su órgano oficial; su lema fue: Reforma, Libertad y Justicia. Acordaron organizar células secretas en México que podrían dar apoyo financiero a los liberales mexicanos perseguidos. Desgraciadamente, los principales dirigentes del Partido Liberal fueron aprehendidos en octubre y lograron su libertad gracias a la solidaridad de trabajadores tanto norteamericanos como mexicanos.

El 1º de julio de 1906 se publicó el programa del Partido Liberal Mexicano. Enrique Flores Magón (Aclaraciones a la vida y obra de Ricardo Flores Magón)  refiere: “Conocedores del medio en que vivíamos y de la psicología, tradiciones, prejuicios, atavismos, etc., etc., del pueblo mexicano, y teniendo en cuenta el antagonismo, o mejor dicho, el miedo, del pueblo de entonces ante las ideas avanzadas, comprendimos desde luego lo imprudente que hubiera sido declarar nuestros postulados anarquistas; imprudencia que hubiera dado por resultado que quedásemos aislados y nuestra labor reducida prácticamente a nada. Por tal motivo, nuestro plan fue organizar el Partido Liberal Mexicano, fortalecerlo y después darle un programa cualquiera a seguir, como lo fue el de julio de 1906.” Para elaborar dicho programa, desde el mes de marzo anterior, convocó a los ciudadanos a enviar sus necesidades, propuestas y soluciones, de modo que su contenido no fuera resultado de las ideas de un grupo reducido.

Así, entre las principales demandas que contenía el programa estuvieron las siguientes:

Reducción del período presidencial a cuatro años; supresión de la reelección para el presidente y los gobernadores de los Estados, los que sólo podrán ser nuevamente electos hasta después de transcurridos dos períodos del que desempeñaron; inhabilitación del vicepresidente para desempeñar funciones legislativas o cualquier otro cargo de elección popular; supresión del servicio militar obligatorio y establecimiento de la Guardia Nacional; reforma a los artículos constitucionales 6° y 7° constitucionales suprimiendo las restricciones que la “vida privada y la paz pública” imponen a las libertades de palabra y de prensa; abolición de la pena de muerte, excepto para los traidores a la Patria; agravación de la responsabilidad de los funcionarios públicos, imponiendo severas penas de prisión para los infractores.

En cuanto a la instrucción pública: multiplicación de las escuelas primarias; obligación de impartir enseñanza netamente laica en todas las escuelas de la República; instrucción obligatoria hasta la edad de catorce años; sueldos buenos a los maestros de instrucción primaria, y enseñanza obligatoria de rudimentos de artes y oficios, así como de civismo.

Respecto al clero católico: considerar a los templos como negocios mercantiles, quedando obligados a llevar contabilidad y pagar las contribuciones correspondientes; nacionalizar los bienes raíces que los curas tienen en poder de testaferros, así como la suprimir sus escuelas.

Por lo que hace al capital y trabajo: establecer un máximo de ocho horas de jornada y un salario mínimo suficiente para salvar de la miseria al trabajador; reglamentar el servicio doméstico y el trabajo a domicilio; prohibir el empleo de niños menores de 14 años; obligar a dueños de minas, fábricas, talleres, etcétera, a mantener las mejores condiciones de higiene y seguridad para los obreros; obligar a los patronos a pagar indemnización por accidentes del trabajo; obligar a los patrones o propietarios rurales a dar alojamiento adecuado a los trabajadores; declarar nulas las deudas actuales de los jornaleros del campo para con los amos; prohibir a los patronos, bajo severas penas, que paguen al trabajador de cualquier otro modo que no sea con dinero en efectivo; suprimir las tiendas de raya; obligar a todas las empresas a no ocupar entre sus empleados y trabajadores sino una minoría de extranjeros, y hacer obligatorio el descanso dominical.

En lo relativo a tierras: obligar a los dueños de tierras a hacer productivas todas las que posean, cualquier extensión de terreno que el poseedor deje improductiva la recobrará el Estado; el Estado dará tierras a quienquiera que lo solicite, sin más condición que dedicarlas a la producción agrícola, y el compromiso de no venderlas; crear un banco agrícola que haga préstamos a los agricultores pobres; prescribir que los extranjeros, por el solo hecho de adquirir bienes raíces, pierden su nacionalidad primitiva y se hacen ciudadanos mexicanos.

También se demandaba: hacer práctico el juicio de amparo simplificando los procedimientos; establecer la igualdad civil para todos los hijos de un mismo padre; establecer colonias penitenciarias de regeneración, en lugar de cárceles y penitenciarías; suprimir las jefaturas políticas; legislar para suprimir o restringir el agio, el pauperismo y la carestía de los artículos de primera necesidad; gravar el agio, los artículos de lujo y los vicios, así como aligerar las contribuciones a los artículos de primera necesidad; robustecer el poder municipal; proteger a la raza indígena; establecer lazos de unión con los países latinoamericanos.

Al triunfo de la revolución, se propuso confiscar los bienes de los funcionarios enriquecidos bajo la dictadura; anular las reformas hechas a la Carta Magna por el gobierno de Porfirio Díaz y adecuarla lo necesario para poner en vigor el programa del Partido Liberal.

Este documento fue publicado en un sobretiro de Regeneración que alcanzó los 250 mil ejemplares y anticipó las demandas que posteriormente hizo suyas la revolución de 1910, muchas de las que se convirtieron en preceptos constitucionales en 1917.

Lógicamente, Flores Magón consideraba a las huelgas insuficientes para provocar el cambio revolucionario: "La huelga no es redentora. La huelga es una vieja arma que perdió su filo dando golpes contra la solidaridad burguesa y la ley de hierro de la oferta y la demanda. La huelga no es redentora porque reconoce el derecho de propiedad, considera que el patrón tiene derecho a quedarse con parte del producto del trabajo humano. Se gana una huelga; pero el precio de los productos aumenta y la ganancia para el trabajador es perfectamente ilusoria. Lo que antes de la huelga valía, por ejemplo, un centavo, después de que ha sido ganada la huelga valdrá dos, con lo que el capital nada pierde y sí el trabajador. La abolición de la miseria se obtendrá cuando el trabajador se haga el propósito de desconocer el derecho de propiedad". Sin embargo, como medida estratégica los magonistas del Partido Liberal Mexicano promovieron las huelgas de Río Blanco y Cananea, dado que la ideología anarquista creía en la “acción directa”, como un medio de concientizar a los a las masas de trabajadores

A finales de 1905, militantes magonistas lograron integrar en un Club Liberal a los obreros de la mina de Cananea, población situada en la frontera con Estados Unidos. Para los magonistas era importante ese lugar por su ubicación estratégica para el paso de armamento. Los obreros eran de los mejor pagados del país, pero sujetos a la discriminación y a los malos tratos. El 31 de mayo de 1906, se declararon en huelga en demanda de mejores condiciones laborales y salariales. El 1º de junio la huelga fue levantada sangrientamente con ayuda de policías norteamericanos. La prensa nacional se escandalizó más por la violación de la soberanía nacional que por el asesinato de los obreros. Pero la organización magonista sobrevivió a la represión.

El 2 de septiembre de 1906, Ricardo Flores Magón, presidente de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, publicó en El Paso, Texas, una circular por la que convocó al pueblo mexicano a tomar las armas para derrocar a Porfirio Díaz. Después de la matanza de huelguistas de Cananea, estaba seguro de que cualquier organización popular sería reprimida por la dictadura porfirista, por lo que sólo quedaba abierto el camino de la lucha armada. “La ley conserva, la revolución renueva. Por lo mismo, si hay que renovar, hay que comenzar por romper la ley. El tirano muere a puñaladas, no con artículos del código.” Se fijó como fecha para el levantamiento, en un principio el 21 de marzo, aniversario del nacimiento de Benito Juárez; después para agosto, cuando los trabajadores disponían de mayores recursos por ser la época de cosechas y, finalmente se decidió que fuera el 29 de septiembre. Se trataba de organizar guerrillas a la manera de los liberales del siglo XIX.  Desgraciadamente, sólo oyeron su llamado unos cuantos grupos del norte de México que fueron fácil y rápidamente exterminados por los soldados de la dictadura.

Por otra lado, los magonistas José Neira, Juan Olivares, Porfirio Meneses y otros lectores de Regeneración constituyeron el Gran Círculo de Obreros Libres en Río Blanco, Veracruz, que contribuyó a estallar la huelga de los obreros textiles en la que los trabajadores se rebelaron contra sus patrones; los huelguistas provocaron disturbios, incendiaron la fábrica y fueron salvajemente reprimidos en enero de 1907.

El embajador norteamericano en México, Thompson, informó a su gobierno que los Flores Magón eran anarquistas y abrigaban “el propósito de crear un sentimiento revolucionario en el pueblo mexicano”. La embajada de México en Washington, a su vez, solicitó su aprehensión y deportación bajo el cargo de conato de homicidio, robo y daño en propiedad ajena; asimismo, descalificó al movimiento magonista: “Los llamados revolucionarios tratan de cambiar un gobierno por otro; pero Flores Magón y sus secuaces no cuentan con nada que merezca llamarse un plan político; no constituyen ni remotamente un partido ni tienen en México una agrupación organizada. Sus propósitos se reducen al robo y al asesinato, al despojo y a la usurpación”.

El 23 de agosto de 1907, Ricardo Flores Magón, Librado Rivera y Antonio I. Villarreal fueron arrestados en Los Ángeles, California, por Thomas H. Furlong, jefe de la agencia de detectives Furlong Secret Service Co., que junto con la Pinkerton Secret Service Detective Agency, prestaban servicios de espionaje al gobierno del dictador Díaz. Fueron condenados a 36 meses de prisión para aislarlos de sus simpatizantes. La sentencia fue cumplida primero en Yuma y después en Florence, Arizona. Las organizaciones socialistas de Estados Unidos organizaron grandes mítines en apoyo a su causa e impidieron que fueran deportados a México.

Ricardo organizó desde su prisión, el movimiento revolucionario que estallaría el 25 de junio de 1908. Según su hermano Enrique, había en México 64 grupos liberales armados y preparados para luchar contra la dictadura. Sin embargo, muchos de esos grupos fueron desarmados y desorganizados por la policía porfirista antes de que se levantaran. Asimismo, el  17 de  junio, en Torreón, Coahuila, una persona que se parecía a Antonio I. Villarreal, lo suplantó y sorprendió a José Álvarez, de quien obtuvo la información acerca del movimiento. Como consecuencia, la policía frustró el ataque a Casas Grandes, detuvo a muchas personas y desmembró a los grupos ya organizados, confiscó sus documentos, localizó la casa que les servía de centro de operaciones y arrestó a los dirigentes.

El 25 de junio siguiente, se levantaron en armas los magonistas del grupo de Viesca, Coahuila, derrotaron a la policía, pero después fueron batidos por las tropas federales; algunos escaparon, otros cayeron muertos y los capturados fueron conducidos a la prisión de San Juan de Ulúa. Un día después, las guerrillas al mando de Benjamín Canales, Encarnación Díaz Guerra y Jesús M. Rangel atacaron el cuartel de Las Vacas, Chihuahua; tras cinco horas de combate con cien federales, sólo quedaron quince rebeldes de los setenta y cuatro del grupo, quienes por falta de municiones huyeron; entre los sobrevivientes estaba Praxedis G. Guerrero. De igual modo, el grupo de Juan José Arredondo, que se levantó en Jiménez, Coahuila, fue exterminado por el ejército. En Acayucan, Veracruz, el oaxaqueño Hilario C. Salas fue derrotado, se refugió en el monte y por años continuó la rebelión en esa sierra popoluca.

El 30 de junio siguiente, once “libertarios mexicanos”  (así se llamaban a sí mismos los magonistas) entraron a la población de Palomas, Chihuahua, procedentes de El Paso, Texas, comandados por Praxedis G. Guerrero. Atacaron con pocas armas y un costal de bombas de dinamita de manufactura casera a los 45 federales parapetados en el cuartel. A pesar de su inferioridad numérica y logística, el tiroteo duró toda la noche. Antes del alba, se dispersaron cuando les quedaban cinco cartuchos por carabina. Derrotados, lograron cruzar el desierto para volver a territorio norteamericano y refugiarse en El Paso, Texas.

Desde un principio, el alzamiento estaba destinado a fracasar: Díaz contaba con todo el peso de la ley y la fuerza del Estado, y estaba firmemente apoyado por el gobierno estadounidense y varias naciones europeas. El Partido Liberal Mexicano sólo estaba formado por pequeños grupos de obreros, sectores de clase media urbana y algunos hacendados (principalmente de los Estados del Norte) descontentos con Díaz, pero que no compartían las aspiraciones revolucionarias de los magonistas. Además, su estrategia ignoraba a la mayoría campesina y se centraba en los obreros, cuyo número aun era reducido.

En los dos años siguientes, el magonismo fue perdiendo fuerza en la medida que el maderismo iba aglutinando a los sectores que sólo deseaban el derrocamiento de la dictadura porfirista, pero no el cambio revolucionario de la sociedad existente. Asimismo, mientras los maderistas exiliados compraban armas y las pasaban por la frontera sin dificultad alguna, los magonistas eran constantemente hostilizados, arrestados y sometidos a juicio ante las autoridades estadounidenses por violar las leyes de neutralidad. Además, el maderismo se vio fortalecido con los exseguidores del general Bernardo Reyes, cuando éste renunció a sus aspiraciones presidenciales.

Sin embargo, Ricardo insistió en las falacias de la democracia electoral a la que aspiraba el maderismo: “La discusión de los candidatos, la confección de los programas de gobierno, el plan de la campaña electoral, la propaganda y todo lo que requiere actividad y discernimiento, quedan absolutamente a cargo de los directores del movimiento electoral, pues aun en el caso de que se formaran clubes especiales de trabajadores para los trabajos electorales, lo que en ellos se hiciera no sería sino el reflejo de lo que se hace en los clubes electorales de las clases directoras, de los cuales son mero espejo. De todo lo cual resulta que los pobres no tiene  otro derecho que el de firmar la boleta y llevarla a las casillas; pero sin conocer, a punto fijo, las cualidades de las personas que tienen que elegir, a quienes sólo conocen por lo que de ellas dicen los propagandistas de las clases directoras. El derecho de votar se reduce, en tales condiciones, a la tarea de firmar una boleta y llevarla a  la casilla, y con ello los trabajadores- y los pobres en general- nada ganan, como no sea el cambiar de amo, amo que no va a trabajar en beneficio de los intereses de los pobres sino en beneficio de las clases altas de la sociedad, pues éstas fueron las que en verdad hicieron la elección”.

Al salir de la cárcel en 1910, Ricardo se enteró que su movimiento se confundía con el maderismo y que hasta se imprimían volantes en donde se postulaba a Madero como presidente y a él como vicepresidente. En realidad, Madero había aprovechado el trabajo de zapa realizado por los viejos luchadores liberales durante casi veinte años en contra de la legitimidad de la dictadura; con recursos superiores y con el consentimiento tácito de Estados Unidos, Madero había asumido la dirección del movimiento revolucionario, lugar que históricamente correspondía a Ricardo Flores Magón. No en balde, el contenido de la Constitución de 1917, fue en buena medida, el programa del Partido Liberal de 1906.

Ricardo redactó una circular para diferenciarse del maderismo, al que consideraba un movimiento conservador que sólo buscaba el espejismo del cambio democrático. Por su parte, Madero no apoyaba el programa magonista porque era para socialistas y no para “demócratas”. Ricardo estuvo dispuesto a unirse a Madero, si éste apoyaba como mínimo el programa magonista, pero su oferta fue rechazada, obviamente porque Madero lo consideraba uno de los enemigos a vencer.

Ante la inminente rebelión maderista, Ricardo escribió: “Derramar sangre para llevar al poder a otro bandido que oprima al pueblo, es un crimen; y eso será lo que suceda si tomáis las armas sin más objeto que derribar a Díaz para poner en su lugar un nuevo gobernante... La libertad política es una mentira sin la libertad económica…El Partido Liberal quiere libertad política y libertad económica por medio de la entrega al pueblo de las tierras que detentan los terratenientes…¡Adelante, compañeros! Pronto escucharéis los primeros disparos; pronto lanzarán el grito de rebeldía los oprimidos. Que no haya uno solo que deje de secundar el movimiento, lanzando con toda la fuerza de la convicción este grito supremo: ¡Tierra y Libertad!"  Este era el nuevo lema de los magonistas.

Ya iniciada la revolución maderista los magonistas también comenzaron por su lado la lucha armada. El 23 de diciembre de 1910, Praxedis G. Guerrero se apoderó de un tren cerca de Ciudad Juárez, y luego atacó las poblaciones de Casas Grandes y Janos, en Chihuahua; pero en su intento de apoderarse de Jano, Guerrero murió en combate el siguiente día, a los 28 años de edad. Debido a su extraordinaria labor periodística y de agitador anarquista, Porfirio Díaz había ofrecido pagar Dls. 10 mil por su captura.

A principios de 1911, existían grupos magonistas en armas en Sonora, Chihuahua, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Morelos y Durango. Además, los magonistas organizaron una expedición a Baja California que partió de Los Ángeles para tomar Mexicali que tenía entonces 300 vecinos y Tijuana, poblada por unos 200 habitantes. El pequeño ejército magonista, comandado por José María Leyva y Simón Bethold, estaba compuesto en su mayoría por norteamericanos y europeos, algunos exsoldados, que fueron reclutados entre organizaciones sindicales como la Industrial Workers of the World de filiación anarquista. El 29 de enero tomaron Mexicali. El 15 de febrero siguiente derrotaron a las fuerzas federales. El 9 de mayo los magonistas se apoderaron de Tijuana y también llegaron a controlar Tecate y Los Algodones. Las instrucciones sobre la dirección del movimiento eran trasmitidas por Ricardo Flores Magón a los guerrilleros extranjeros por conducto de John Kenneth Turner, célebre periodista, autor de “México Bárbaro”.

Aun se discute si el propósito de la toma de Baja California era establecer una república socialista independiente o disponer de una base de operaciones para extender la revolución a todo el país. Esto dio motivo a que se acusara a los Flores Magón de "traidores a la Patria". Cuando se reclamó a Ricardo que su proceder propiciaba el posible despojo de Baja California por los anarquistas norteamericanos, contestó iracundo: “¿Pertenece a México la Baja California? Sí, me diréis. Pues bien: la Baja California no pertenece a México, sino a los Estados Unidos, a Inglaterra y a Francia. El norte del territorio está en poder de Cudahy, Otis y otros multimillonarios norteamericanos. Toda la costa occidental pertenece a una poderosa compañía perlífera inglesa, y la región en que está ubicada Santa Rosalía pertenece a una rica compañía francesa. ¿Qué es lo que tienen los mexicanos en Baja California? ¡Nada! ¿Qué es lo que les dará a los mexicanos el Partido Liberal? ¡Todo! Entonces, señores patriotas, ¿qué es lo que hacéis cuando gritáis que estamos vendiendo la patria a los Estados Unidos? Vosotros no tenéis patria porque todo lo que hay en México pertenece a los extranjeros...”  Para Ricardo la patria no existía mientras la economía y la política de México dependieran del capital extranjero y nacional, y la mayoría de los mexicanos no fueran dueños de su país.

Durante los primeros meses de la revolución, Madero solicitó ayuda al grupo magonista encabezado por Prisciliano G. Silva, que dominaba la plaza de Guadalupe, cercana a Ciudad Juárez, pero exigió que se le reconociera como Presidente Provisional. Silva se negó a ello y de inmediato fue arrestado por órdenes del propio Madero. Este incidente provocó que Ricardo acusara a Madero de traidor a la causa de la libertad y que Antonio Villarreal se disgustara por esa acusación. El Partido Socialista de los Estados Unidos condenó también la actitud de Ricardo y le retiró su apoyo, con lo que el magonismo inició su fin.

Al firmarse los Tratados de ciudad Juárez en mayo de 1911, el magonismo se debilitó más porque las dos corrientes que ya existían, se dividieron definitivamente: la moderada dirigida por Antonio Villarreal y los Sarabia, y que se unió a los maderistas, y la radical encabezada por los Flores Magón y Librado Rivera, que optó por continuar su lucha y se negó a aceptar que la revolución se redujera a meras cuestiones electorales: "Se harán tal vez las elecciones, resultará electo presidente un hombre bueno; pero ese hombre, por bueno que sea, no podrá salvar de la miseria a la inmensa mayoría del pueblo mexicano, porque como gobernante tendrá forzosamente que velar por los intereses de la clase capitalista, pues no para otra cosa sirven los gobiernos". En consecuencia, llamó a continuar la revolución popular: “Volved vuestros fusiles, soldados maderistas, contra vuestros jefes, tanto como contra los federales. ¿0 estáis conformes con transformaros de la noche a la mañana de soldados de la libertad que os llamáis en esbirros de los déspotas?... No conspiréis contra vosotros mismos. Deshaceos de vuestros jefes de cualquiera manera y enarbolad la bandera roja de vuestra clase, inscribiendo en ella el lema de los liberales: Tierra y Libertad."

En junio, Madero envió a Los Ángeles, California, al hermano mayor de Ricardo, Jesús, y a Juan Sarabia con la misión de persuadir al Partido Liberal de que se aliara con el Partido Antirreeleccionista. El ofrecimiento fue rechazado: "La burguesía habla en general de libertad, de tiranía, de injusticia, de felicidad: pero no dice a las pobres masas populares que su sufrimiento depende de la desigualdad social, esto es, del hecho de que haya ricos que tienen todo lo necesario para la vida y aún lo que no es necesario, en abundancia, mientras los pobres carecen de lo más indispensable para satisfacer las necesidades más imperiosas. Eso si no lo dice la burguesía, sencillamente porque lucha por el beneficio de su clase y no por el beneficio de la clase trabajadora. La clase pobre no debe seguir a Madero”.

Jesús, Villarreal y Juan Sarabia, ya integrados al maderismo, desde la capital mexicana comenzaron a publicar otro Regeneración, con el nuevo lema "Independencia, Lealtad y Firmeza";  y acusaron a los magonistas exiliados de ser financiados por el grupo porfirista llamado de los “científicos”. El semanario original siguió teniendo como sede Los Ángeles, California, pero disminuyó considerablemente su circulación en la república mexicana.

El 14 de junio siguiente, la policía norteamericana detuvo a los hermanos Flores Magón, a Librado Rivera y a Anselmo L. Figueroa, por haber violado las leyes de neutralidad. Ricardo acusó a Juan Sarabia de haber tenido que ver con esta nueva detención por su negativa a unirse a Madero. Ocho días más tarde, el gobierno de León de la Barra envió tropas a Ensenada y los magonistas fueron derrotados en Tijuana. Los sobrevivientes del enfrentamiento fueron arrestados por las autoridades norteamericanas al cruzar la frontera. Ante la embestida del gobierno federal, el magonismo comenzó a sufrir deserciones cada vez más numerosas.

El 23 de septiembre del mismo año, después de obtener su libertad bajo fianza, los magonistas publicaron un manifiesto que sustituyó al programa del Partido Liberal Mexicano, dado a conocer en 1906. El nuevo programa era abiertamente anarquista: “Abolir el principio de la propiedad privada significa el aniquilamiento de todas las instituciones que componen el ambiente dentro del cual se asfixian la libre iniciativa y la libre asociación de los seres humanos… Todos los males que aquejan al ser humano provienen del sistema actual, que obliga a la mayoría de la humanidad a trabajar y a sacrificarse para que una minoría privilegiada satisfaga todas sus necesidades y aun todos sus caprichos, viviendo en la ociosidad y en el vicio. Y menos malo si todos los pobres tuvieran asegurado el trabajo; como la producción no está arreglada para satisfacer las necesidades de los trabajadores sino para dejar utilidades a los burgueses, éstos se dan maña para no producir más que lo que calculan que pueden expender, y de ahí los paros periódicos de las industrias o la restricción del número de trabajadores, que proviene, también del hecho del perfeccionamiento de la maquinaria, que suple con ventaja los brazos del proletariado. Para acabar con todo eso es preciso que los trabajadores tengan en sus manos la tierra y la maquinaria de producción, y sean ellos los que regulen la producción de las riquezas atendiendo a las necesidades de ellos mismos…Mientras haya pobres y ricos, gobernantes y gobernados, no habrá paz, ni es de desearse que la haya porque esa paz estaría fundada en la desigualdad política, económica y social, de millones de seres humanos que sufren hambre, ultrajes, prisión y muerte, mientras una pequeña minoría goza toda suerte de placeres y de libertades por no hacer nada…¡A la lucha!; a expropiar con la idea del beneficio para todos y no para unos cuantos, que esta guerra no es una guerra de bandidos, sino de hombres y mujeres que desean que todos sean hermanos y gocen, como tales, de los bienes que nos brinda la naturaleza y el brazo y la inteligencia del hombre han creado, con la única condición de dedicarse cada quien a un trabajo verdaderamente útil…La libertad y el bienestar están al alcance de nuestras manos. El mismo esfuerzo y el mismo sacrificio que cuesta elevar a un gobernante, esto es, un tirano, cuesta la expropiación de los bienes que detentan los ricos. A escoger, pues: o un nuevo gobernante, esto es, un nuevo yugo, o la expropiación salvadora y la abolición de toda imposición religiosa, política o de cualquier otro orden. Tierra y Libertad”.

‘Acción Directa’- Grabado de Nicolás Reveles que hace referencia al Manifiesto del 23 de septiembre de 1911. Publicado en Regeneración, 1915.

Las semanas siguientes, Ricardo y sus seguidores sufrieron la presión nacional e internacional para que abandonaran su lucha y se unieran a Madero. Los mismos socialistas y anarquistas pusieron en duda su actitud y algunos de ellos opinaron también que los magonistas debían ya regresar a México y trabajar al lado de Madero. Ellos les respondieron: “Preferimos las inquietudes de nuestra vida de perseguidos a las delicias de una vida ociosa comprada con una traición”.

Al terminar su juicio en los tribunales norteamericanos, los dirigentes magonistas fueron sentenciados a purgar un año y 11 meses de prisión en McNeil Island. Fueron liberados en enero de 1914 y retomaron su lucha, ahora contra Venustiano Carranza. Durante esos años los magonistas habían sufrido la persecución de Madero, de Huerta y de Carranza, siempre con el auxilio de las autoridades norteamericanas. En los años siguientes tuvieron contacto con los revolucionarios Francisco Villa y Emiliano Zapata sin hacer alianza con ellos. Incluso, en 1913 Zapata invito a los Magonistas a publicar Regeneración  en Morelos, pero a Ricardo le pareció demasiado limitada y localista la demanda zapatista de restitución de tierras. A Villa no le perdonó su incondicionalidad hacia Madero y que haya aprehendido a militantes magonistas. "Nosotros conocemos la sinceridad de Emiliano Zapata como revolucionario…practica la expropiación en beneficio de todos, mientras que Villa es un perro de la burguesía y fusila al proletariado que toma una pieza de pan para mitigar su hambre. Zapata comprende que la toma de posesión de la tierra por los trabajadores para trabajarla sin amos, es la base firme sobre la cual tiene que descansar la libertad de los proletarios, y consecuente con sus ideas, no se opone a que los habitantes de las regiones en que operan sus fuerzas, se apoderen de la tierra y la trabajen para ellos mismos, mientras que en la región dominada por Villa, los trabajadores no cuentan ni con la tierra necesaria para cubrir sus cuerpos después de muertos”.

Los siguientes meses, Ricardo y Enrique Flores Magón, Librado Rivera y un reducido grupo de simpatizantes y sus familias alquilaron una granja de no más de dos hectáreas en Edendale, California. Ahí, trabajaron arduamente en comunidad, en paz y armonía.

Cuando en México se promulgó la Constitución de 1917, Ricardo escribió: "la Constitución no fue escrita para emancipar a la clase trabajadora, sino para garantizar a la burguesía el disfrute pacífico de sus rapiñas, y dar a la autoridad el prestigio y la fuerza moral que tanto necesita para ser obedecida y temida”.

Con la Primera Guerra Mundial, el gobierno norteamericano prohibió toda publicación anarquista, entre las cuales se encontraba Regeneración. En 1916, nuevamente Ricardo fue aprehendido por difamar a Venustiano Carranza y condenado a trabajos forzados durante un año. Emma Goldman consiguió la fianza para que saliera en libertad condicional, pero su hermano Enrique abandonó el movimiento.

El 16 de marzo de 1918, en el último número de Regeneración, los magonistas restantes publicaron un manifiesto dirigido a los anarquistas de todo el mundo, en contra de la guerra que para ellos, sólo significaría una carnicería en la que los proletarios eran mera carne de cañón. Era tiempo de acelerar el derrumbe del capitalismo: “La muerte de la vieja sociedad está próxima..., la muerte de la sociedad burguesa no tarda en sobrevenir...; las flamas del descontento se avivan al soplo de la tiranía. Sin temor propaguemos nuestro santo ideal anarquista, el único humano, el único justo, el único verdadero”. Por la publicación de este manifiesto, Ricardo y Librado Rivera fueron acusados de sabotear el esfuerzo bélico de Estados Unidos. Conforme a las leyes contra el espionaje, Ricardo fue condenado a más de veinte años de cárcel en McNeil Island. A fines de 1919, los dos ingresaron a la penitenciaría federal de Leavenworth, Kansas. Ahí, Ricardo fue sometido a un riguroso régimen para privarlo de sol y de aire fresco, sin la atención médica necesaria para que no se agravaran sus males.

En 1920, Ricardo rechazó una pensión que le otorgó la Cámara de Diputados de México, a instancias de Antonio Díaz Soto y Gama, entonces recordó a los legisladores que su lucha era contra el Estado y que ellos lo representaban, “yo no creo en el Estado; lo considero como una institución creada por el capitalismo para garantizar la explotación y subyugación de las masas. Por consiguiente, todo dinero obtenido por el Estado representa el sudor, la angustia y el sacrificio de los trabajadores, mis compañeros, mis hermanos, de quienes me siento orgulloso...sería un dinero que quemaría mis manos y llenaría mi corazón de remordimiento”...”

Debido a su creciente ceguera, se abrió la posibilidad de que Ricardo fuera indultado si con base a su arrepentimiento solicitaba el perdón. El 3 de agosto de 1921 escribió a Nicolás T. Bernal: "¿Arrepentimiento? No he explotado el sudor, el dolor, la fatiga ni el trabajo de otros; no he oprimido una sola alma; no tengo de qué arrepentirme. Mi vida ha sido consumida sin haber adquirido riqueza, poder o gloria, cuando pude haber obtenido esas tres cosas muy fácilmente; pero no lo lamento. Riqueza, poder o gloria solamente se conquistan atropellando los derechos de otros. Mi conciencia está tranquila, porque sabe que bajo mi vestidura de convicto late un corazón honrado. Yo pudiera ser puesto en libertad tan sólo con firmar una petición de perdón (pero no lo haré) porque es mi honor como luchador por la libertad, mi honor como defensor del pobre y del desheredado, vigorizado durante 30 años de lucha por la justicia para todos, el que está en peligro... No renunciaré al ideal, venga lo que venga”.

Ricardo Flores Magón falleció la madrugada del martes 21 de noviembre de 1922. Corrieron tres versiones sobre la causa de su muerte: la oficial indica que fue un paro cardiaco, la de Librado Rivera que fue ahorcado, y la otra que fue apaleado por los custodios de la prisión.

Como el soñador que había sido siempre, murió soñando en su "Ciudad de la Paz": “una ciudad sin Pecado ni Virtud…(en donde) no hay significado para las palabras Amo y Esclavo, Caridad y Piedad, Autoridad y Obediencia. Las nociones del bien y el mal no tienen raíces en los corazones de esta gente inocente y pura... Estas benditas gentes han encontrado la manera de hacer agradable el trabajo, suprimiendo a los parásitos y convirtiéndose ellos mismos en propietarios y trabajadores al mismo tiempo. Algunos de ellos van al trabajo, otros se divierten; pero todos ellos llevan el mismo aspecto radiante, porque trabajo y placer son ahora lo mismo..."

Dos días después de su muerte, la Cámara de Diputados de México le rindió homenaje y aprobó el siguiente acuerdo: “Único. Tráiganse a descansar al suelo de la patria, por cuenta del Gobierno mexicano, los restos mortales de Ricardo Flores Magón”.

Para trasladar el cadáver embalsamado de Kansas a la ciudad de México por tren, el sindicado mexicano de ferrocarrileros, no el gobierno mexicano, se coordinó con los obreros norteamericanos sindicalistas. A su paso por distintas ciudades, siempre hubo gente que le rindiera homenaje. Llegó el 15 de enero de 1923 y tras una marcha con el féretro por el centro de la capital, fue velado en el local de los ferrocarrileros y sepultado en el Panteón Francés al día siguiente, en una tumba que ellos mismos compraron.

El 1º de mayo de 1945, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres.

Su trabajo periodístico fue sumamente extenso; existen decenas de antologías de sus artículos, obras de teatro, cuentos y otros textos.

Para desgracia de la nación, hoy algunos de sus pensamientos han recobrado su vigencia, por ejemplo, acerca de la creciente desigualdad actual: "México es el país de los inmensamente pobres y los inmensamente ricos. Casi puede decirse que en México no hay término medio entre las dos clases sociales: la alta y la baja, la poseedora y la no poseedora; hay, sencillamente, pobres y ricos. Los primeros, los pobres, privados casi en lo absoluto de toda comodidad, de todo bienestar, los segundos, los ricos, provistos de todo cuanto hace agradable la vida. México es el país de los contrastes”.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efemérides. Nacimiento: 16 de septiembre de 1873. Muerte: 21 de noviembre de 1922.