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Edicion 2017

 

Autora: Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

 

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Santos Degollado Sánchez

1811 - 1861

Nace en Guanajuato el 30 de octubre de 1811. Su nombre original es José Nemesio Francisco Degollado, pero por el día de su bautizo adopta “Santos”. Su padre, Francisco Degollado, participa con el movimiento insurgente por lo que el gobierno virreinal confisca los bienes de la familia. A la muerte de su padre, vive en la ciudad de México. Se dedica a la geografía, filosofía, física, gramática, matemáticas, jurisprudencia, historia universal y teología. Aficionado a las artes marciales, aprende música y el manejo de la espada. Trabaja en Morelia con el escribano Aguilar y en la haceduría de la catedral. Conoce a Melchor Ocampo y en 1836 participa con el grado de subteniente en su primer hecho de armas contra el general Isidro Reyes, pero cae prisionero.

El 1839 vuelve a rebelarse a favor del federalismo y es otra vez encarcelado. Colabora con Melchor Ocampo en el gobierno de Michoacán. Es diputado local y ministro de la Suprema Corte. Se une al Plan de Ayutla en 1854 y después de algunos tropiezos logra tomar Zapotlán y Guadalajara. Al siguiente año es nombrado gobernador de Jalisco, cargo que desempeña hasta 1856. Participa en el Congreso Constituyente de 1857. Se incorpora en 1858 al gabinete de Juárez como secretario de Guerra y general en jefe de las fuerzas de la República. Pierde batallas pero rehace sus ejércitos con gran destreza y logra proteger al gobierno de Juárez refugiado en Veracruz.

En 1860 pasa a la secretaría de Relaciones Exteriores, en sustitución de Melchor Ocampo, como consecuencia de las críticas al Tratado McLane-Ocampo. Dura sólo dos meses en el cargo, desde donde enfrenta el sitio del puerto de Veracruz por Miramón, el amago de desembarco del mercenario Tomás Marín al servicio de los conservadores y las presiones de Gran Bretaña para llegar a un arreglo de paz con los conservadores. Se manifiesta desesperadamente, por una solución negociada de la guerra civil y lanza el 21 de septiembre de 1860, una propuesta de paz con la mediación de Inglaterra, por lo que recibe el repudio de los liberales. Finalmente, es procesado por haber ordenado requisar un millón de pesos que un grupo de comerciantes intenta sacar del país vía Tampico, dinero del que dispone $600 mil pesos Manuel Doblado para financiar la lucha contra Miramón y el resto se entrega al cónsul inglés. Degollado asume la responsabilidad y es destituido del mando militar. Mejor organizador de ejércitos que estratega, y de inconmovibles convicciones liberales, es llamado en vida “El héroe de las derrotas” y “El Santo de la Reforma”.

En 1861, al tener noticia del fusilamiento de Melchor Ocampo por las fuerzas de Leonardo Márquez, Degollado, suspendido de su rango militar, se presenta al Congreso y pide se le permita combatir como simple soldado a los asesinos. "Quiero combatir, quiero morir” exclama. Después de dos intervenciones, convence al Congreso de que lo declare apto para servir a la causa constitucional a reserva "de lo que resulte del juicio que tiene pendiente" por la ocupación de la “conducta” de Laguna Seca y los arreglos conciliatorios que, al margen del Gobierno Constitucional, quiso hacer con intervención del inglés Mathew.

Abandona la capital el 7 de junio, rumbo a Toluca, sin el acopio suficiente de soldados, parque y dinero. En su ayuda es enviado un convoy con armas y municiones al mando del Coronel Tomás O'Horán, pero éste no llega a tiempo y en los Llanos de Salazar, el 16 de junio, Degollado recibe un balazo en la cabeza que le causa la muerte. Su cadáver es retenido en Huixquilican por los conservadores.


El 3 de julio siguiente, el Congreso lo declara Benemérito de la Patria y es absuelto de todos los cargos en su contra. El 9 de agosto del año de su muerte, en homenaje oficial, sin haber rescatado aun el cadáver, Francisco Zarco pronuncia su oración fúnebre: “En las monarquías, para expresar la estabilidad del trono, se anunciaba la muerte de los déspotas, gritando: "¡El Rey ha muerto! ¡Viva el Rey!". Aquí, señores, los demócratas, los. hijos del pueblo, los obreros de la Reforma, al llorar por nuestros caudillos, al venerar su memoria, simbolicemos lo duradero de las instituciones diciendo: "¡Ha muerto Degollado! ¡Viva la libertad! ¡Viva la Reforma!".


Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride. Nacimiento 30 de octubre de 1811. Muerte 16 de junio de 1861.