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Edicion 2017

 

Autora: Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

 

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Emilio Carranza Rodríguez

1905-1928

Nació el 9 de diciembre de 1905 en la Villa de Ramos Arizpe, Coahuila. Cursó su enseñanza primaria en San Antonio, Texas, EUA, porque sus padres Sebastián Carranza y María Rodríguez radicaron ahí a partir de 1911, huyendo de la revolución. De regreso a México en 1917, era frecuente acompañante de su tío Alberto Salinas Carranza, piloto graduado en 1912 en la escuela de Aviación de Moissan, que había combatido al lado de Madero primero y después de Venustiano Carranza, su tío, y que en ese tiempo dirigía una escuela de pilotos militares en la ciudad de México.

Tras el asesinato del presidente Carranza, volvió a los Estados Unidos con su familia. Concluyó sus estudios de secundaria en Eagle Pass, Texas. Nuevamente en México, el 2 de julio de 1923 ingresó a la Escuela Nacional de Aeronáutica y obtuvo el grado de Teniente Piloto Aviador de la Fuerza Aérea Mexicana el 14 de enero de 1926.

Meses después, en Estados Unidos, sufrió un accidente al realizar un aterrizaje forzoso por falta de combustible y evadir a una mujer que atravesaba la pista, en el que resultó lesionado junto con su hermano, que fungía como su mecánico. El avión del percance era un avión Lincoln Standard que había adquirido en la ciudad de Chicago, para experimentar vuelos de largo alcance.

Combatió al lado de pilotos de la talla de Pablo Sidar, contra la rebelión de los yaquis, campaña en la que la aviación militar tomó parte activa, a pesar de las pérdidas que sufría por accidentes y aterrizajes forzosos, dada la carencia de pistas adecuadas. Tras la derrota de los yaquis fue ascendido a capitán.

El 2 de septiembre de 1927 realizó el vuelo más largo efectuado hasta entonces por un piloto mexicano: 10 horas y 48 minutos de la ciudad de México a Ciudad Juárez, Chihuahua, en un monomotor Quetzalcóatl de fabricación nacional, que el propio Emilio había equipado con un nuevo motor y bautizado como “Coahuila”. Después del vuelo, se reunió con Charles A. Lindbergh en El Paso, Texas. Cuando Lindbergh visitó oficialmente la ciudad de México, Emilio lo acompañó.

La visita de Lindbergh despertó el entusiasmo por los vuelos de largo alcance, por lo que el diario Excélsior organizó una colecta para realizar sin escalas un vuelo México D.F.- Washington D.C. Se mandó construir un avión similar al “Espíritu de San Luis” que había llevado a Lindbergh de Nueva York a Paris. Y fue escogido como piloto Emilio Carranza.

El 25 de mayo de 1928, para traer a la ciudad de México el avión construido en San Diego, California, Emilio hizo otro vuelo sin escalas y sin precedente desde ese puerto norteamericano hasta la capital de la República.

El 11 de junio siguiente, en el avión bautizado como México Excélsior, Emilio partió de la capital del país a Washington D.C. A las 3:45 de la mañana del día siguiente, tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en Mooresville, North Carolina, a 300 millas de la capital norteamericana. Aterrizó finalmente en Washington pasada la una de la tarde del 12 de junio, y a pesar de que no se había logrado la meta, fue recibido con grandes honores. El presidente Coolidge lo invitó a cenar a la Casa Blanca. Emilio colocó una ofrenda floral en la tumba del soldado desconocido en el cementerio militar de Arlington. En la capital mexicana también el vuelo mereció gran celebración popular.

El entusiasmo con que fue recibido, estimuló a Emilio a anunciar su nuevo vuelo, esta vez de Nueva York a la ciudad de México. Viajó a Detroit con Lindbergh y el día 17 de junio siguiente, voló a Nueva York, en donde el alcalde de la ciudad Jimmy Walker le entregó las llaves de la misma y se le otorgó el honor de pasar lista a los cadetes de West Point.

El nuevo vuelo anunciado se planeó saliera el 2 de julio de Nueva York y llegara el día 4 a la capital mexicana. Pero las condiciones metereológicas hicieron fracasar el plan. Tras cancelar varias salidas, el día 12 de julio, al recibir un telegrama mientras cenaba en el hotel Waldorf Astoria, intempestivamente salió hacia el aeropuerto Roosevelt, y pasadas las siete de la noche, despegó con un avión sobrecargado de combustible para intentar el nuevo viaje sin escalas. En medio de una tormenta sufrió un accidente fatal.

Por la tarde del día siguiente, en la región boscosa de Mount Holly, Nueva Jersey, fue localizado su cadáver a cincuenta pies de distancia del avión destrozado; se cuenta que en sus ropas llevaba un telegrama del general Joaquín Amaro, secretario de la Defensa Nacional del presidente Calles, en el que le ordenaba: “Sal inmediatamente, sin excusa ni pretexto, o la calidad de tu hombría quedará en duda”. Testigos oculares opinaron en el lugar del siniestro que el avión había sido tocado por un rayo.

Un diario publicó: “Una profunda pena siente El Universal, al informar al público de la muerte del capitán Emilio Carranza. Dentro de nuestro medio, escaso en ejemplos heroicos para la juventud, este ‘caballero águila’ se destacó por su voluntad, por su pujante y claro esfuerzo de conquistador de los aires. Su muerte señala un camino de lucha, de acción, para todos los jóvenes de hoy, que nunca deben olvidar a quien ofrendara su vida, en el cumplimiento de su deber”.

El presidente Coolidge ofreció un destructor para que transportara su cuerpo al puerto de Veracruz, pero el gobierno mexicano optó por hacerlo por ferrocarril. En el lugar en que cayó el avión, conocido como Sandy Ridge, la American Legion Post 11 Mount Holly, NJ., construyó un monumento en su recuerdo.

Para algunos, Emilio Carranza fue además, un gran promotor de la amistad entre los pueblos mexicano y norteamericano. Sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Fue también sobrino-nieto de don Venustiano. Su otro tío, Alberto Salinas Carranza, quien le inspiró su pasión por volar, fue dos veces jefe de la Fuerza Aérea Mexicana y murió en 1970.


Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 9 de diciembre de 1905. Muerte 12 de julio de 1928.